Pablo Picasso y Diego Rivera eran contemporáneos, antiguos competidores, igual de ambiciosos, prolíficos artistas, además de ser internacionalmente famosos y muy conscientes de sus excepcionales personalidades. Esta exposición se pregunta como estas imponentes figuras del siglo XX se involucraron con sus respectivos mundos mediterráneos y precolombinos. Se comparan sus trayectorias artísticas comenzando por su semejante formación académica, su inmersión en el cubismo y su vuelta a un compromiso con la antigüedad desde los años 20 a los 50. Para sustanciar este discurso se presentan 150 pinturas, estampas y acuarelas además de singulares objetos antiguos. [Diego Rivera, Día de las flores, 1925]


