Rara vez se han producido pinturas más graciosas que en la Edad de Oro holandesa. Niños traviesos, campesinos estúpidos, pánfilos caballeros, borrachos confusos, curanderos, proxenetas, prostitutas, sirvientas perezosas y damas lujuriosas, pueblan las obras maestras de la pintura del siglo XVII. Esta muestra es un canto al lado lúdico y jocoso de la vida que se celebra a través de 60 obras festivas de autores como Rembrandt, Frans Hals, Jan Steen, Judith Leyster o Nicolaes Maes. [Gerard van Honthorst, Cortesana sonriente sosteniendo una imagen obscena, 1625. Saint Louis Art Museum]












