La verdadera vida, la vida al fin descubierta y esclarecida, la única plenamente vivida es la literatura”, confesó Marcel Proust (Auteuil, 1871 – París, 1922), uno de los escritores más influyentes del siglo XX, reconocido tanto en la literatura como en la filosofía y la teoría del arte. Las ideas estéticas que desarrolló en su obra, los ambientes artísticos, monumentales y paisajísticos que le rodearon y que recreó en sus libros, así como los artistas contemporáneos o del pasado que le sirvieron de estímulo son algunos de los aspectos que articulan el recorrido de la muestra Proust y las artes, comisariada por Fernando Checa que se presenta en el Museo Thyssen. A través de 136 obras, en su mayoría pinturas, pero también esculturas, obra sobre papel, grabados, textiles (como un vestido de Fortuny) y por supuesto libros (están todas las primeras ediciones de A la busca del tiempo perdido), se resalta la interrelación entre el arte y su figura, su vida y su trabajo. Para entender a Proust es importante conocer el París en el que vivió, es decir, la cosmopolita capital de la Tercera República, su gran transformación tras las reformas urbanísticas del barón Hausmann, con la aparición de la electricidad, los coches, los espectáculos, los restaurantes y los cafés. Proust sentía fascinación no solo por las artes, también por esa modernidad tan en auge a fines del siglo XIX. La imagen de lo moderno que crearon los pintores impresionistas a través de su representación de las calles y otros ambientes de París está en la base de la estética proustiana: todo ello marcó su biografía y sus escritos. “La pasión por las artes y especialmente por algunos grandes creadores –El Greco, Vermeer, Monet, Ruskin, Wagner, Sarah Bernhardt, Fortuny…– ocupó un lugar central en la vida de Marcel Proust. Y por supuesto inspiró su gran obra literaria, dominada por personajes como el músico Vinteuil, el escritor Bergotte, el pintor Elstir o la actriz Berma. La exposición que presentamos, resultado de un proyecto apasionado y erudito de su comisario, Fernando Checa, incluye al mismo tiempo la biografía y la obra de Proust, mezclando personas de carne y hueso con figuras de ficción, lugares vividos y lugares soñados”, ha explicado Guillermo Solana, director del museo. En la primera sala de la exposición se presenta una de sus primeras obras publicadas, Los placeres y los días (1896), mostrando su temprano gusto por las artes, la música, el teatro y, especialmente, la pintura y sus frecuentes visitas al Louvre. Ese interés continúa en su obra cumbre, A la busca del tiempo perdido, publicada en siete partes entre 1913 y 1927. El París de la Tercera República, sobre todo el entorno de los Campos Elíseos, el Bois de Boulogne y los palacios de la aristocracia del Faubourg Saint-Germain, o las playas y costas del norte de Francia, son algunos de los escenarios en los que se desarrolla la novela y que reflejaron en sus cuadros pintores como Manet, Pissarro, Renoir, Monet, Boudin o Dufy. Por otro lado, la importancia del teatro en la obra proustiana tiene su reflejo en la impresionante pintura de Georges Clairin, procedente del Petit Palais de París, representando a la actriz Sarah Bernhardt, en la que se basó, entre otras, para crear el personaje de Berma, omnipresente a lo largo de la novela.
Esta presentación hace también hincapié en uno de los temas más sobresalientes en la obra de Proust, el de la creación y consolidación en las últimas décadas del siglo XIX de una nueva y moderna disciplina, la Historia del Arte, en su fascinación por una ciudad como Venecia, a la que viajó dos veces, en su interés por las catedrales y la arquitectura gótica y en la no tan conocida “conexión española” del escritor, a través de las figuras de Mariano Fortuny y Madrazo y Raimundo de Madrazo, incluyendo en las salas algunos trajes y telas diseñados por el primero para mostrar un tema, el de la moda, imprescindible en el autor francés y que la muestra pretende resaltar. [Ignacio Zuloaga, Retrato de la condesa Mathieu de Noailles. Museo de Bellas Artes, Bilbao]. Hasta el 8 de junio. Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid. Museothyssen.es





