La exposición Sorolla a través de la luz. De la tradición a la modernidad, que se presenta en La Térmica Cultural de Ponferrada, constituye uno de los grandes hitos expositivos de 2025 en Castilla y León. Este proyecto, impulsado por la Fundación Ciudad de la Energía (CIUDEN), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), combina una muestra de 40 obras originales de Joaquín Sorolla, acompañadas de joyería e indumentaria popular, y una experiencia inmersiva (multipantallas y realidad aumentada y sala de realidad virtual), producida por Light Art Exhibitions.

Algunas de las obras, como La Red, Retrato de Federico Suárez o Duelo en una hostería no habían sido expuestas con anterioridad en España. Esta selección está formada por parte de los cuadros que realizó a finales del siglo XIX por toda España. Las más antiguas, Paisaje de Valencia, Puerto de Valencia y Estudio de Flores datan del año 1881, cuando el autor tenía 18 años. También se exponen algunas pinturas con motivos leoneses como la Catedral de León, la Plaza Mayor o la Maragatería, todas ellas procedentes del Museo Sorolla de Madrid, además de parte de los más representativos trabajos del maestro de la luz. Alicia Vallina, co-comisaria de la exposición, ha explicado que esta presentación “conecta” dos elementos básicos en el trabajo artístico de Sorolla, como son la tradición española y la modernidad, “a través de un conjunto singular de bienes culturales que dialogan con la realidad virtual, en una propuesta única e innovadora”
¿Qué obras considera claves para el discurso expositivo? Es una elección complicada, pero, sin lugar a dudas, El boyero castellano, la obra de mayores dimensiones de la muestra y propiedad del Museo de Bellas Artes de A Coruña ejemplifica muy bien el papel de Sorolla como etnógrafo que viajó por toda Castilla para recoger las singularidades y particular idiosincrasia de sus tipos populares. También es especialmente interesante el Retrato del pintor José Moreno Carbonero, de una excepcional calidad y propiedad del magnate astur-mexicano Juan Antonio Pérez Simón o la indumentaria y joyería castellana de la colección del Museo Sorolla de Madrid y del Museo Etnográfico de Castilla León.
¿Qué periodos destacaría de la trayectoria del artista? Sorolla tiene un periodo de formación muy marcado, además de una etapa en la que su tema estrella fue el costumbrismo marinero y las pinturas donde la mar y el tratamiento de la luz fueron especialmente significativos. A esto se suma su importancia como retratista, género que cultivó a lo largo de toda su vida tomando como modelos, además de a su familia y amigos, a los personajes más relevantes de la intelectualidad y burguesía española e internacional (realiza retratos de su mujer y sus hijos, de su suegro, de Pérez de Ayala, Pérez Galdós, Unamuno, Raquel Meller, Tifanny y hasta del presidente de los Estados Unidos William Howard Taft). Por último, Sorolla se dedicó a viajar por toda España para rescatar e inmortalizar en sus lienzos un pasado que estaba a punto de desaparecer por el empuje de la industrialización y del desarrollo de los medios de transporte. Estas obras cristalizaron en el encargo de 14 paneles que Archer Milton Huntington le encomienda para decorar la biblioteca de la Hispanic Society de Nueva York que el magnate norteamericano había fundado y que llevan por título Visión de España.
¿Qué vinculación tuvo el artista con Castilla? Viajó a la región en varias ocasiones antes de firmar, en 1913, su panel dedicado a la región titulado La fiesta del pan. Era un gran enamorado de las fiestas y mercados populares y visitó en varias ocasiones León y Astorga, retratando a aldeanos y lugareños con su indumentaria y joyería popular que también adquiría y de la que tenemos buenos ejemplos en la colección del Museo Sorolla de Madrid. En cualquier caso, Sorolla fue un antropólogo de campo que recogió los últimos resquicios de un mundo que languidecía.
Sorolla no solo pintó lo que veía: lo investigó, lo entendió, lo preservó. ¿Cómo complementan el relato expositivo las piezas de joyería e indumentaria popular? Son elementos imprescindibles para completar el discurso pictórico ya que muchas de estas piezas son escogidas por el propio pintor para ser retratadas en sus lienzos sobre algunos de los personajes protagonistas de las obras. Además, nos hablan de las creencias, advocaciones, materiales, diseños y características singulares de cada una de ellas atendiendo al lugar de creación de las mismas, lo que nos ofrece una visión muy variopinta del territorio español.
¿Qué aportan las salas de realidad virtual y sensorial? Las experiencias sensoriales son un nuevo modo de apreciar las obras de arte y permiten que el público más joven se sienta atraído especialmente por ellas, pues son experiencias para ellos más dinámicas e innovadoras. Pero también son muy interesantes para cualquier tipo de público pues permiten obtener imágenes más sensoriales y detenernos en aspectos que, de otro modo, permanecerían más ocultos a nuestros ojos como los tipos de pinceladas empleados por el artista, su grosor o su modo de extender la pintura. Del mismo modo, completan el discurso expositivo y añaden imágenes que ayudan a entender las características artísticas del pintor desde un punto de vista más didáctico y sensorial.
¿Qué obra de las expuestas tiene un significado especial para usted? Al retrato de la Marcelina, llamada Marcelina Domínguez Garrido, firmado en 1917 y perteneciente a la Colección Pérez Simón, le tengo un especial cariño. Representa a una mujer de la localidad cacereña de Montehermoso que bajaba cada martes al mercado de Plasencia para adquirir productos de consumo. Sorolla la retrató primero en este lienzo para terminar incluyéndola definitivamente en el panel dedicado a Extremadura y titulado El mercado que firmaría ese mismo año de 1917. Esta posaba durante horas junto a otros modelos en la finca llamada de Las Algeciras, propiedad de la madre de Fernando Sánchez Ocaña (quien había sido alcalde de Plasencia y a quien Sorolla dedica y regala el retrato como muestra de agradecimiento). Nada más supimos de la Marcelina hasta que, años después, Ruth Matilda Anderson, destacada fotógrafa estadounidense contratada por el propio Huntington para encargarse del estudio de la colección de fotografía de la Hispanic Society, viajó por toda la geografía española, con diversas estancias en la región extremeña, analizando y estudiando a las gentes y los trajes típicos de las zonas más rurales. Así, nos contó, gracias a su excelente trabajo antropológico, cómo en uno de los viajes que realizó por tierras extremeñas entre 1949 y 1950, se encontró con la famosa Marcelina Domínguez, a la que el maestro valenciano había retratado más de 30 años antes y a la que ella misma pudo entrevistar.

Concepción Fernández
Directora del área de Museos, Cultura y Patrimonio de CIUDEN
Co-comisaria de la exposición
¿Qué supone presentar en La Térmica Cultural la primera monográfica de Sorolla en Castilla y León? Esta exposición representa una firme apuesta de la Fundación Ciudad de la Energía, CIUDEN, y del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico por el acceso a la cultura como derecho fundamental. Albergar una monográfica de Joaquín Sorolla en La Térmica Cultural, un espacio industrial rehabilitado, supone no solo un reto museográfico, sino también una declaración de intenciones: acercar el gran arte a territorios singulares y descentralizar la oferta cultural de calidad. Transformar la antigua sala de condensadores de una central térmica en un entorno inmersivo donde descubrir la obra de Sorolla es una experiencia única. El artista valenciano no solo pintaba paisajes, sino que, con mirada casi antropológica, supo retratar la complejidad social y humana de su tiempo. Hoy, esa mirada cobra nueva vida en Ponferrada a través de una exposición que combina pintura original, indumentaria tradicional, joyería y tecnologías como la realidad virtual y sensorial, todo ello en un espacio icónico del patrimonio industrial.
¿Qué aportan las salas de realidad virtual y sensorial? Incorporan una dimensión innovadora y profundamente inmersiva a la experiencia expositiva, permitiendo al visitante no solo contemplar la obra de Sorolla, sino también sentirla y vivirla. La sala sensorial, mediante imágenes en movimiento, música envolvente y textos del propio artista, sumerge al público en el universo visual y emocional del pintor, generando una conexión directa con su mirada artística. Por su parte, la sala de realidad virtual ofrece un viaje en el tiempo: el visitante puede adentrarse en el estudio de Sorolla, caminar junto a él por la playa de la Malvarrosa y presenciar el proceso creativo desde dentro del propio cuadro. Esta tecnología no sustituye la experiencia con la obra original, sino que la complementa y amplifica, permitiendo una comprensión más rica del contexto, las técnicas y la sensibilidad del artista. Se trata de una propuesta especialmente pensada para atraer a nuevos públicos, conectar con las generaciones digitales y hacer del museo un espacio de experiencia activa y contemporánea
¿Qué obra de las expuestas tiene un significado especial para usted? Elegir una sola obra no es sencillo, pero siento una especial conexión con En la tasca de Zarauz, perteneciente a la colección del Banco de España. Me fascina por su capacidad para reflejar el tejido social de la época y por la manera en que Sorolla retrata la cotidianidad. En esta escena, los rostros de los trabajadores aparecen casi desdibujados, en claro contraste con la atención al detalle y al carácter que dedica en sus retratos de aristócratas o burgueses. Es una obra que habla desde lo común y lo popular, revelando una mirada empática y comprometida con su tiempo. También destacaría La Red, una pieza de enorme fuerza simbólica dentro de la exposición. Cedida por el Museo Universidad de Navarra, nunca antes se había mostrado en España, y ha sido elegida como imagen de la muestra en La Térmica Cultural. En ella, Sorolla plasma con maestría la vida marinera, un tema profundamente ligado a su universo creativo. Esta obra establece una doble lectura: nos conecta con el Sorolla más esencial, observador de lo cotidiano y maestro de la luz, y al mismo tiempo refuerza la idea de esta exposición como un espacio de descubrimiento y novedad, incluso para los públicos que ya conocen su trayectoria. La Red sintetiza emoción, técnica e identidad, y representa a la perfección el espíritu de la muestra: la fusión entre tradición y modernidad.

La Térmica Cultural
Es un nuevo espacio para la cultura y el ocio en la capital de la comarca del Bierzo. Vinculado a la identidad minera y energética, es un proyecto cultural abierto a la ciudadanía, un espacio vivo al que sumarse y participar con ideas. Se ubica en las antiguas instalaciones de la central térmica de Compostilla I, un lugar que, 50 años después de cesar su actividad industrial, renace ahora como centro multiusos dedicado a las artes, el conocimiento y la capacitación profesional. Creado y gestionado por la Fundación Ciudad de la Energía (CIUDEN), a través del Instituto para la Transición Justa (ITJ), es además el punto de partida para potenciar el desarrollo de las zonas de transición justa.
La Fábrica de Luz. Museo de la Energía
Es una instalación para la que la Fundación Ciudad de la Energía llevó a cabo la rehabilitación de la antigua central térmica de la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP), la cual estuvo en funcionamiento desde 1920 hasta 1971. La Fundación Ciudad de la Energía (CIUDEN) llevó a cabo la rehabilitación de esta antigua central con el objetivo de recuperarla para usos culturales y, como tal, fue inaugurada como museo el 14 de julio de 2011. Considerada una de las joyas del patrimonio industrial español, su restauración se ha realizado respetando completamente los elementos originales de la central en Ponferrada. La cuidada recuperación del patrimonio, el respeto a la arquitectura y la conservación de la memoria y del patrimonio inmaterial han sido reconocidas con el premio Europa Nostra 2012. Estrechamente vinculada a Ponferrada y a las comarcas del Bierzo y Laciana, La Fábrica de Luz. Museo de la Energía invita a un viaje en el tiempo para descubrir cómo se producía la electricidad a principios del siglo pasado y cómo era la vida de las personas que vivieron y trabajaron allí, sus recuerdos, sus anécdotas y sus protagonistas.
[Sorolla a través de la luz. La Térmica Cultural, Ponferrada. Hasta el 13 de octubre. Latermicacultural.es]





