El emblemático Palazzo Corsini de Florencia vuelve a ser la sede de la Biennale Internazionale dell’Antiquariato di Firenze (BIAF), una de las ferias de arte y antigüedades con mayor solera. Su 34ª edición, que se desarrolla del 26 de septiembre al 4 de octubre, reunirá a 80 galerías internacionales y espera atraer a más de 25.000 visitantes.

El punto fuerte de su selecta oferta es el arte histórico en el que sobresalen piezas como una pintura del maestro renacentista Neri di Bicci (1419 -1492), La Virgen y el Niño con los ángeles adoradores que vende Flavio Gianassi FG Fine Art; un Niño Jesús en terracota vidriada del reputado escultor y ceramista Andrea della Robbia (1435 – 1525), propuesta por Longari Arte; un seductor Apolo esculpido por Antonio Novelli (1599-1662), que ofrece Botticelli Antichità; el retrato de la Condesa de Castiglione que pintó el impresionista Edgar Degas (1834-1917), que expone Galleria Berardi; o un evocador Autorretrato con nubes de Giorgio De Chirico (1888-1978), pieza estrella del del stand de Gian Enzo Sperone. Todas las obras a la venta han sido autentificadas por un comité de expertos en pintura, escultura, cerámica, muebles, dibujo y platería.

Esta será además la primera edición dirigida por el nuevo secretario general, el anticuario florentino Bruno Botticelli, que quiere estrechar los lazos de este certamen con la propia ciudad a través de diversas iniciativas que promueven la conservación y la artesanía. Las asociaciones estratégicas con algunas de las instituciones florentinas más prestigiosas -como la Fondazione CR Firenze, Casa Buonarroti, el Opificio delle Pietre Dure y la Fondazione Palazzo Strozzi- forman parte de un amplio programa cultural que vincula la feria con los lugares emblemáticos de la ciudad. Por ejemplo, la Fondazione CR Firenze está financiando un proyecto que permitirá a la feria exponer una obra de Miguel Ángel, el diseño para la fachada de San Lorenzo, conservado actualmente en la Casa Buonarroti. Se entregará también el Premio Lorenzo d’Oro que distinguirá a una personalidad que haya destacado en la promoción del arte italiano.

“Al igual que en la antigua técnica japonesa de kintsugi, que repara las cerámicas resaltando las grietas con oro en lugar de ocultarlas”, observa Bruno Botticelli, “la Biennale tiene como objetivo revelar la memoria y las capas históricas de estos objetos únicos. No proponemos un regreso al pasado como refugio nostálgico, sino más bien como una herramienta viva e indispensable para comprender la complejidad de nuestro presente.” [BIAF. Palazzo Corsini, Florencia. Del 26 de septiembre al 4 de octubre. Biaf.it]








