Pocos artistas han logrado un impacto más grande con un gesto aparentemente tan simple como el de rajar un lienzo; y eso es lo que hizo el italo-argentino Lucio Fontana quien comenzó como escultor antes de pasarse a la pintura y finalmente concebir pioneras instalaciones de luz. Coincidiendo con la exposición que le dedica el Guggenheim bilbaíno, repasamos los episodios más destacados de la biografía de este versátil creador que declaró: «No quiero hacer una pintura; quiero abrir el espacio, crear una nueva dimensión, atar el cosmos mientras se expande sin cesar más allá del plano limitado del cuadro.»




