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Inicio » Noticias » Los caminos de la abstracción

La riqueza del movimiento abstracto en España entre los años 1957 y 1978, y sus conexiones con las corrientes artísticas europeas y americanas de este período, es objeto de una ambiciosa exposición en La Pedrera abierta hasta el próximo 15 de enero. La muestra Los caminos de la abstracción, organizada por la Fundació Catalunya La Pedrera en colaboración con la Fundación Juan March, además de poner de relieve la génesis del primer museo de la abstracción en España, presenta una selección de sus fondos junto con otras obras de artistas nacionales e internacionales.

Equipo 57, PA-8, 1959. Colección Fundación Juan March

La escultura de Eduardo Chillida Abesti gogorra IV da la bienvenida al visitante y le introduce en un recorrido sugerente por las diferentes formas que adoptó la abstracción durante la segunda mitad del siglo XX: el informalismo y el expresionismo abstracto, la abstracción lírica y gestual, la abstracción geométrica, el arte óptico-cinético, la abstracción postpictórica o la pintura de campos de color. Durante el recorrido, las obras de los artistas abstractos españoles dialogan con las de algunos de los máximos representantes de la abstracción internacional, como Mark Rothko, Jackson Pollock, Willem de Kooning, Jean Dubuffet, Helen Frankenthaler, Hans Hartung, Alberto Burri, Alexander Calder, entre otros muchos. La muestra tiene como objetivo dar a conocer entre el público la variedad y la complejidad de la abstracción durante la segunda mitad del siglo que la vio nacer.

Alexander Calder Mobile, 1949 Centre Pompidou, París – Musée national d’art moderne / Centre de création industrielle © 2022 Calder Foundation, New York / VEGAP, Barcelona

Fernando Zóbel creó el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca no con carácter enciclopédico sino como una instalación en la que las obras tenían que dialogar de manera constante unas con otras y, también, con el espacio arquitectónico que las acoge —las Casas Colgadas. Siguiendo este espíritu, la exposición de La Pedrera también pretende establecer conversaciones íntimas y discretas entre las obras expuestas. Así, Antoni Tàpies dialoga con Jean Dubuffet, Manolo Millares con Alberto Burri, Antonio Saura con Emilio Vedova, Antonio Lorenzo con Nicolas de Staël, Eusebio Sempere con Alexander Calder, o Albert Ràfols-Casamada con Mark Rothko. Éstas son tan sólo algunas de las conexiones que afloran en el juego de las formas libres de esta exposición.

Mark Rothko, Untitled,1969. Museo Universidad de Navarra © 1998 Kate Rothko Prizel and Christopher Rothko/VEGAP/Barcelona, 2022

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, mientras los maestros de las generaciones anteriores continuaban su actividad, entre los artistas más jóvenes se extiende una necesidad de limpiar, romper con el arte anterior, dejar la figuración a un lado y buscar nuevas formas de expresión. Hasta los años setenta se desarrollan una serie de tendencias cuyo punto en común es la abstracción, la liberación de la supeditación a las formas preestablecidas, sean formas de la realidad o formas geométricas. Se renuncia a la organización compositiva y a todo lo que sea elaboración racional, insistiéndose en la exaltación de los mecanismos irracionales y vitales y en la proyección libre de la expresividad sobre el soporte pictórico; en el predominio del gesto, del trazo que denota la actividad del pintor por encima de la forma. En Europa, los caminos del arte abstracto a partir de 1945 fueron básicamente dos: informalismo y la abstracción geométrica. Son obras a menudo herméticas y austeras, que construyen planos irregulares de colores puros, generalmente yuxtapuestos y en ocasiones superpuestos, que buscan un equilibrio entre las formas y los ritmos.

Antoni Tàpies, Gran ics, 1962. Colección Fundación Juan March, Museo de Arte Abstracto Español, Conca © Comissió Tàpies, VEGAP, Barcelona, 2022

En 1967, el crítico Rafael Santos Torroella, el pintor Joan Hernández Pijuan y el escultor Marcel Martí decidieron homenajear al recién creado Museo de Arte Abstracto Español. Lo hicieron en el Colegio de Arquitectos de Cataluña y Baleares, con una exposición titulada «El Museo de las Casas Colgadas de Cuenca (colección de arte abstracto español)». Hoy, al cabo de cincuenta y cinco años, las obras y los artistas de la colección de Zóbel y ese museo vuelven otra vez a la Ciudad Condal, pero ahora a la Casa Milà, en La Pedrera de Antoni Gaudí —sede de la Fundación Catalunya La Pedrera—, un espacio patrimonial singular con un carácter potente, que, como la antigua ciudad de Cuenca y sus Casas Colgadas, es también un bien cultural del patrimonio mundial de la UNESCO. [Hasta el 15 de enero. La Pedrera. Barcelona]

José Guerrero, Rojo sombrío, 1964 Colección Fundación Juan March, Museo de Arte Abstracto Español, Conca © José Guerrero, VEGAP, Barcelona, 2022