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Inicio » Mercado » Niebla en Londres

El puente de Waterloo, efecto niebla, 1899- 1903, de Claude Monet, que sale al mercado en Christie’s Nueva York el 11 de mayo, valorado en 29,2 millones de euros, es un ejemplo del don del artista para captar los efectos efímeros e intangibles de la luz sobre el río Támesis. Este lienzo pertenece a su serie de vistas de Londres, las Vues du Londres, iniciada en 1899 y considerada uno de los hitos de su carrera. Aquí su pincel fue capaz de transformar la metrópolis y sus famosos cielos brumosos en visiones etéreas de la urbe moderna. En este cuadro, Monet plasmó la vista panorámica desde el balcón de su habitación en el elegante Hotel Savoy. Toda la escena está envuelta en una niebla evanescente y un manto de luz azul y rosa iridiscente. Monet hizo alquimia con el pincel y el pigmento, para crear una composición que capturara la cualidad vaporosa de la atmósfera, y el poder mágico de la luz. En su afán por plasmar su impresión de la escena que tenía ante sí, el maestro transformó una vista fugaz del Londres industrial en una evocación misteriosa que trasciende los límites del tiempo y el lugar. La serie del Puente de Waterloo es la más extensa de su producción, y tiene fama de ser la más radical y variada y también la más poética y vanguardista. Sus mejores obras se encuentran en grandes museos como la National Gallery of Art de Washington, el Art Institute of Chicago, el State Hermitage Museum de San Petersburgo y el Philadelphia Museum of Art. El cuadro que se subasta fue escogido por el propio Monet para formar parte de su exposición Vues de la Tamise à Londres, celebrada en la Galerie Durand-Ruel en 1904. Georges Lecomte escribió sobre esta muestra que Monet nunca antes había «alcanzado una sutileza tan vaporosa, un poder de abstracción y de síntesis tan grande». «Es un milagro», manifestó el crítico de arte francés Octave Mirbeau. «Es casi una paradoja que se pueda, con un empaste sobre el lienzo, crear una materia inaprensible, atrapar el sol (…) para hacer brotar de esta atmósfera empírea, una luz del país de las hadas. Y sin embargo, no es un prodigio, no es una paradoja: es el resultado lógico del arte de monsieur Claude Monet».