Hastiados del decadente estilo de vida parisino, Paul Gauguin y Charles Laval se escaparon a la exótica Martinica. En el breve periodo que permanecieron en la isla, crearon una serie de exquisitas obras de arte. Aquel viaje marcaría el posterior desarrollo artístico de ambos y Laval se convertiría más adelante en una figura destacada de la Escuela de Pont-Aven. Esta exposición muestra, juntos por primera vez, los coloristas lienzos que pintaron durante su estancia caribeña además de los bocetos preparatorios y sus grandes y elaborados pasteles. [Paul Gauguin, Autorretrato, 1888]


