• Paolo
  • Nuevos huéspedes en el MuBAV

    Fundado en 1837, el Museo de Bellas Artes de València (MuBAV) es uno de los referentes museísticos de la Comunidad Valenciana. En los pasados meses, la Generalitat ha llevado a cabo una activa política de adquisiciones dirigida a enriquecer los fondos de la pinacoteca. “El museo debe, por un lado, reforzar sus señas de identidad, catalizada en pintores como Joan de Joanes o Joaquín Sorolla. No obstante, como pinacoteca de carácter enciclopédico destinada a narrar la historia del arte europeo, debe centrar sus esfuerzos en subsanar las lagunas de su colección que dificultan su relato por este motivo se trabaja activamente en incorporar obras de los grandes maestros del Barroco italiano y flamenco o representaciones de las principales escuelas pictóricas españolas de los siglos XIX y XX”, precisa su director, Pablo González Tornel.

    Tomás Yepes, Florero sobre un pedestal

    En cuanto al presupuesto, su responsable explica que “las colecciones se incrementan con el asignado por la Generalitat Valenciana para este fin, que suele situarse en torno al millón de euros anuales. Y también el Ministerio de Cultura contribuye al incremento de nuestros fondos al asignarle determinadas piezas que alcanzan un montante distinto según la anualidad.”

    Entre las recientes incorporaciones al MuBAV figura una de las escasas obras tempranas de José de Ribera (1591-1652), que se conservan en nuestro país pues El Españoleto desarrolló toda su carrera en Nápoles trabajando para una amplia clientela, desde comerciantes y nobles, hasta los propios virreyes. Aarón, un lienzo ejecutado hacia 1615, fue adquirido en Templum Fine Arts de Barcelona por 130.000 euros.

    José de Ribera, Aarón

    El más ilustre bodegonista de la pintura barroca valenciana, Tomás Yepes (1598- 1668), aporta un exquisito florero, adquirido en Isbilya por 97.000 euros, mientras que el flamenco Gaspar de Crayer (1584-1669), que trabajó para numerosos nobles del entorno de los Habsburgo españoles, deja su impronta en el museo con el retrato de una elegante dama vestida de negro, adjudicado en Ansorena por 40.000 euros. 

    Otro nombre a destacar entre los maestros antiguos, es el de Giovanni Antonio Bazzi, Il Sodoma (1477-1549), el pintor sienés más significativo de su tiempo, cuya obra encarna la transición estilística desde el Renacimiento hasta el Manierismo. 70.000 euros se pagaron por un conmovedor Ecce Homo del artista ofrecido en Setdart. 

    Fueron los sucesos acontecidos durante la Guerra de la Independencia los que llevaron a Francisco de Goya (1746-1828) a efectuar una reflexión crítica y personal sobre la guerra, sus causas y consecuencias que materializó en la serie Los desastres de la guerra. El MuBAV se ha hecho con un libro encuadernado de 80 estampas, correspondiente a la cuarta edición, editada por la Real Academia de San Fernando. 

    Giovanni Antonio Bazzi, Ecce Homo

    La fama del valenciano Miguel Parra Abril (1780-1846) se cimentó en su extraordinaria sensibilidad para pintar las flores, con una refinadísima calidad y frescura de color. Ejemplo de ello es una pareja de orlas florales con los retratos de Fernando VII y María Antonia de Nápoles, adquiridas por 10.000 euros en Segre. 

    En 1902, la Enciclopedia Británica reseñaba que la pintura moderna en España comenzaba con Mariano Fortuny, destacando solamente a un artista durante la década de 1870, Joaquín Agrasot Juan (1836-1919), quien pintó con gran sinceridad imágenes de la vida española cotidiana. Del artista oriolano el museo adquirió el bucólico lienzo Pastoreando. Tímido e introspectivo, Julio González (1876-1942), elegido por Picasso como su ayudante técnico, fue un artista polifacético. Considerado el padre de la escultura en hierro, fue también un dotado dibujante y pintor. Su óleo, Maternidad en paisaje, ejecutado en 1906, supone una sugerente adición a los fondos del museo relacionados con el maestro catalán.

    Joaquin Agrasot, Pastoreando

    Adquirida el pasado mes de octubre por 130.000 euros, Carnaval en las Ventas (1921) es una obra representativa de José Gutiérrez Solana (1886-1945), uno de los creadores más complejos y fascinantes del panorama pictórico español del pasado siglo. Considerado “el verdadero pintor del 98”, eligió un sendero pictórico antimoderno, en las antípodas del espíritu cosmopolita de las vanguardias. 

    José Gutiérrez Solana, Carnaval en las Ventas

    “Un retrato ha de parecerse al retratado y al mismo tiempo, estar bien pintado. Al no parecerse, será una buena pintura nada más, pero no un buen retrato, que, en mi opinión, ha de ser como una biografía pintada», sostenía Ignacio Zuloaga (1870-1945), quien aplicó esta tesis a su retrato de María Teresa Llavallol de Atucha (1917), comprado por 120.000 euros en Alcalá Subastas. El capítulo dedicado al arte contemporáneo en el MuBAV se acrecienta con un bodegón de Juana Francés (1924-1990), miembro del grupo El Paso, uno de los pocos nombres femeninos vinculados a la aventura histórica del informalismo español. «Mi pintura cuenta la soledad del hombre y el vacío, en el mundo interior, y la agresión individuo-sociedad en el exterior”, manifestó la artista alicantina. Por último, Darío Villalba (1939-2018), un artista que se definía como “enérgico, radical, rebelde”, aporta a la colección Cabeza demente (1976), adquirida por 8.000 euros en la sala Fernando Durán, que ejemplifica cómo el creador donostiarra puso la fotografía al mismo nivel que la pintura en su obra.

    Ignacio Zuloaga, Retrato de María Teresa Llavallol de Atucha

    Una pieza excepcional

    Entre las llegadas al museo valenciano sobresale una sobre la que su director habla con una particular emoción su director, se trata del retrato de Madeleine de L’Aubespine, datado hacia 1562, atribuido inicialmente al pintor François Clouet pero que, en realidad, es obra de Jean Decourt quien, tras la muerte de Clouet, se convirtió en el principal retratista de la corte francesa de la segunda mitad del siglo XVI. La retratada, esposa de Nicolas de Neufville, señor de Villeroy, desempeñó un importante papel en la literatura francesa del siglo XVI. Amiga personal de Pierre de Ronsard y Philippe Desportes, brilló especialmente en la corte de Catalina de Medici y participó en los salones de Margarita de Valois, Claudia Catalina de Vermont y Enrique III. “Sin duda es una pieza excepcional”, afirma González Tornel, “en ella el tratamiento minucioso de las superficies, con un tono netamente flamenco, se entremezcla con la sugestión tardía del refinamiento emanado de la Escuela de Fontainebleau. Se trata, sin duda, de una de las obras más significativas de la pintura francesa del Renacimiento y de una de las más relevantes de la colección del Museo de Bellas Artes de Valencia.” [Museo de Bellas Artes de València. Museobellasartesvalencia.gva.es]

    Jean Decourt, Madeleine de L’Aubespine

     

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