La Villa dei Papiri de Herculano, enterrada tras la erupción del Vesubio en el 79 d.C., tenía suntuosos suelos de mármol y mosaico, paredes con frescos, una gran colección de estatuas en bronce y mármol y una biblioteca con un millar de rollos de papiro (de la que toma su nombre). Esta exposición exhibe 90 de las esculturas que un día embellecieron sus estancias y jardines, en las que se representan figuras mitológicas, atletas, estadistas, poetas y filósofos. Entre los objetos expuestos destaca la estatua de un sátiro borracho [en imagen], que salió a la luz durante las excavaciones de 1750 siendo elogiada por el erudito alemán del siglo XVIII J. J. Winckelmann como una de las más bellas que han sobrevivido de la antigüedad.



