“Ahora que ya no quedan sacerdotes ni filósofos, los artistas se han convertido en las personas más importantes del mundo” aseguraba hace años Gerhard Richter. Ajeno al enfrentamiento entre abstracción y figuración -debido a su convencimiento de que ambos lenguajes son necesarios- el creador alemán irrumpió a comienzos de los años sesenta como uno de los artífices de la quiebra de las jerarquías artísticas dominantes. La exposición Painting After All abarca sus seis décadas de prolífica e innovadora carrera través de más de cien obras que reflejan sus investigaciones formales y conceptuales sobre la pintura, así como sus intereses relacionados con la fotografía, la reproducción digital y la escultura. [Betty, 1977]


