Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia, personalizar y analizar tu navegación, mostrar publicidad y anuncios basados en tus intereses
Si sigues navegando, consideramos que
Para obtener más información entra en la sección de Política de cookies

Inicio » Entrevista » Bosco Sodi: “Reivindico el azar, lo imprevisto”

Conocido por sus monumentales pinturas de ricas texturas y poderoso cromatismo, Bosco Sodi (Ciudad de México, 1970) aspira a trascender las barreras conceptuales al explorar los materiales, el gesto creativo y la conexión espiritual entre el artista y su obra.

La Galería Pace de Londres acoge la primera exposición individual del artista mexicano, Graphein argumentada con siete pinturas de gran formato, únicas en su insólito monocromatismo, creadas en 2013, en las que su autor ha utilizado pigmento puro, serrín, pulpa de madera, fibras naturales, agua y pegamento. Sodi no utiliza pincel, sino que construye sus cuadros directamente sobre el suelo emulando las action paintings de Jackson Pollock. Cuando el trabajo creativo finaliza, estos lienzos pasan por un proceso de secado durante el cual los factores externos, debido a la ubicación de sus estudios, alteran la apariencia del relieve escultural de sus lienzos. Una pléyade de pequeñas grietas y grandes fisuras aparecen en la superficie creando un terreno monocromático que recuerda una tierra quemada. La falta de control sobre la formación de las grietas desempeña un papel importante en el proceso creativo de Sodi, que traslada al espectador la tarea de interpretarlas. El pintor, que reside en Nueva York, tiene estudios en Barcelona, Berlín y Ciudad de México.

Háblenos de sus inicios y de cómo decide convertirse en artista
Pinto desde que era muy pequeño. Soy hiperactivo y mis padres me apuntaron a clases de pintura como una especie de terapia pues me hacía sentir bien y tranquilo. Tanto mi madre como mi padre eran grandes amantes del arte y éramos asiduos de museos, conciertos… Además, yo asistía a una escuela Montessori donde fomentan mucho el arte. Siempre supe que quería ser artista. Nunca dejé de pintar pero no fue hasta hace unos quince años, cuando me fui a París recién casado, cuando decidí dedicarme profesionalmente a ello.

¿Cuándo llega su primer reconocimiento internacional?
Todo ha sido gradual y fruto del trabajo duro. Mi obra se fue abriendo paso en la escena artística poco a poco, como una bola de nieve que iba creciendo. Mi primera exposición fuera de México fue en Barcelona, pero creo que mi individual en el Museo del Bronx marcó un punto de inflexión en mi carrera.

¿Cómo le ha tratado la crítica de arte? ¿Ha entendido su propuesta estética?
En general siempre me ha tratado bien con algunas excepciones puntuales. Mi propuesta estética es muy fácil de entender para el que realmente trate de hacerlo. Quiero que el espectador saque sus propias conclusiones, que se meta en el cuadro y se deje llevar por él. No hay una lectura obligatoria.

¿Qué podría contarnos de su proceso creativo?
La principal premisa es la búsqueda del accidente, de lo inesperado. Hay que tener el menor control posible sobre el proceso. Creo que las cosas se vuelven únicas cuando hay un imprevisto, cuando son imposibles de repetir. Aspiro a que las obras no parezcan hechas por el ser humano sino parte de la naturaleza.

¿Reside la importancia de su obra en el color y lo matérico?
Entre otras cosas sí. El color y la materia tienen su propia energía, pero lo esencial es que la obra sea fruto del azar, del no control. Trato de trabajar con materiales orgánicos que son impredecibles, pero intento cultivar un sentido de la temporalidad, de humildad, de asimetría y de imperfección, que acerque mi obra a la naturaleza. Intento que el proceso de creación sea lo más simple posible. Esto, me parece, favorece una especie de colaboración mental con el público.

¿Qué quiere transmitir con sus obras?
No busco una satisfacción inmediata de los sentidos. Persigo algo más profundo, conmover los sentimientos más íntimos de los espectadores, que se sumerjan en ellos y que experimenten ese sentido de fugacidad. ¡Estamos en este mundo solo de paso!.

Háblenos de sus influencias, como Tàpies, Rothko o De Kooning, y del peso de la tradición mexicana en su pintura.
Una de las razones por las que me fui a vivir a Barcelona era mi admiración por Tàpies y el informalismo catalán. Tàpies ha sido un gran referente para mí. Es uno de los grandes maestros de la pintura y creo que con el tiempo alcanzará un reconocimiento aún mayor. Es maestro de maestros.

De Rothko, De Kooning y los expresionistas abstractos admiro su manejo del color, su forma de pintar tan libre y, al igual que Tàpies, la búsqueda de la parte espiritual del espectador.

El hecho de haber nacido y crecido en México tiene un peso innegable en mi trabajo: los colores, las fachadas de las casas en los viejos pueblos, la relación con el caos y con la naturaleza… ¡Me encanta la obra de Tamayo, las texturas, el color, las figuras!. Siento que todo lo que vas viendo a lo largo de la vida influye en tu obra de alguna forma.

¿Qué podría contarnos de su primera individual en el Reino Unido en Pace Gallery?
Expongo una serie nueva de cuadros hechos con grafito puro. La ausencia del color así como el uso de un pigmento mineral le da una lectura diferente a la obra. Es la primera vez que trabajo con pigmentos de grafitos. En un principio, hubo mucho de experimentación y aprendizaje, que es la parte más divertida. De aprender de los errores. Me encantan estas obras porque son muy frescas pues era la primera vez que trabajaba con el grafito y no sabía exactamente qué esperar.

¿Cuál es su vinculación con España, donde expone con regularidad? ¿Qué le interesa del arte español?
España es mi patria adoptiva como pintor. Fue el país que me vio crecer y que me impulsó en mis inicios. Mis tres hijos nacieron en España y tengo un vínculo muy profundo con este país.

Del arte español me interesan artistas como Miró, Picasso, Tàpies o Chillida y, entre los vivos, admiro la obra de Lamazares, Ydáñez Amat, Campano, por mencionar algunos. Hay infinidad de artistas españoles excelentes y no entiendo por qué no tienen más presencia internacional. ¡España debería copiar el modelo alemán para promocionar a sus artistas!.

Raquel García-Osuna

Pace London. Londres
Hasta el 4 de octubre
www.pacegallery.com