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Inicio » Archivo » La escultura, un mercado sólido y ascendente

“La escultura es aquello con lo se tropieza al retroceder para ver una pintura”. Con esta ingeniosa e irónica definición, que forma parte ya del histórico debate entre pintura y escultura, queda clara la dificultad de definir qué es la escultura contemporánea, una de las manifestaciones artísticas que más ha evolucionado a lo largo del siglo XX. Uno de los inicios en el proceso de su transformación fue el collage de Picasso, que daría lugar al combine painting de Rauschenberg, con la introducción de objetos sobre el cuadro, hasta llegar al assemblage, cuando el cuadro entra en expansión hacia la tridimensionalidad con el montaje de objetos diversos de naturaleza no pictórica y ni siquiera artística. Este proceso evolutivo tuvo como precedentes el ready made de Duchamp y el objeto encontrado dada y surrealista, que fueron revolucionando y liquidando en parte el concepto tradicional de escultura.
Asimismo, cuando Carl Andre puso 137 ladrillos a lo largo de 91,5 cm en el suelo diciendo “lo único que estoy haciendo es poner la Columna infinita de Brancusi sobre el suelo en lugar de levantarla hacia el cielo” la escultura entraba con el minimalismo en una nueva dimensión de conquistar el espacio. Luego llegaron el arte conceptual y el arte povera… la escultura podía adoptar cualquier forma, podía ser de cualquier material, podía ocupar el espacio a demanda, podía tener luz y sonido… cada vez necesitaba más espacio, más medios, y la tecnología se convirtió en su aliada. Así fueron apareciendo las instalaciones, que podían tener relación con la escultura o no tenerla en absoluto, pero que partían de un origen común. La escultura contemporánea tiene múltiples manifestaciones, puede ser desde materiales clásicos y nobles con técnica tradicional y hasta de material de desecho, donde la técnica artística se sustituye por el ingenio; puede el artista hacer una maqueta y producirla en una fundición; puede trabajar sólo o montar una factoría con creativos, técnicos e ingenieros, realmente, la escultura ya no tiene límites… puede ser lo que el artista quiera. Cada vez se valora más y cada vez hay más coleccionistas interesados en ella. Pero como siempre, la valoración y la sorpresa dependerán de la calidad de la obra y de la del artista.

Harvey Cammel
Director del Departamento de Objetos de Arte. Bonhams.

¿Podría resumir los cambios que ha visto en el mercado de la escultura?
Hemos asistido a un renovado interés por la estatuaria antigua en los últimos años desbordando las fronteras de los coleccionistas de antigüedades en exclusiva.

¿Qué consejos daría a alguien que esté pensando en empezar a coleccionar escultura?
Las grandes colecciones se han conformado con los mejores exponentes de cada periodo, género o artista. Coleccionar implica un curioso equilibrio entre mente y corazón. Mi consejo sería empezar con obras pequeñas, modestas, lo mejor que uno pueda permitirse, e intentar ir creciendo poco a poco…

¿Cree que esta década la escultura ha estado infravalorada?
Aplicar estadísticas al mercado puede resultar engañoso. Diría que los objetos raros e importantes siempre conseguirán buenos precios porque los coleccionistas serios y rigurosos están dispuestos a pagar lo máximo por lo mejor. Por ejemplo, en nuestra sala se pagaron 3 millones de libras por una figura en bronce de Hercules, realizada por Antico, un récord mundial.

¿Qué escultores diría que son una ‘apuesta segura’?
Muchos escultores modernos han visto multiplicarse exponencialmente sus precios en subasta en los últimos años. Un ejemplo paradigmático sucedió en Bonhams: una figura en mármol de Henry Moore representando una madre con un niño, alcanzó el millón de libras. Otros autores británicos en auge son Barbara Hepworth, Dame Elizabeth Frink, y Lynn Chadwick.

¿Pueden considerarse a las instalaciones el nuevo lenguaje escultórico?
Es una cuestión de opiniones. Las instalaciones y la escultura exigen que el observador las aprecie en tres dimensiones. La creatividad de la escultura tradicional se enfoca al objeto mismo, mientras que las instalaciones a menudo nos desafían a considerarlas en relación con el espacio circundante. La escultura tradicional y las instalaciones son formas artísticas distintas.

¿Cuál cree que será el próximo boom en escultura?
¡Ésa es la pregunta de los 64 millones de dólares!

¿Cuáles son sus preferencias personales?
Las esculturas de los grandes maestros italianos de los siglos XVI y XVII.
Las obras que emulan el ideal platónico de belleza y son un prodigio de técnica. ¡Todavía me maravilla lo asequibles que son en subasta los pequeños bronces!

María García Yelo
Directora del departamento de Arte Contemporáneo de Christie’s en España

¿Podría resumir qué movimientos ha visto en el mercado de la escultura?
En los últimos años se ha producido un crecimiento constante y exponencial de este mercado. La tridimensionalidad objetual, la fisicidad, son características intrínsecas al medio escultórico, que incluso llega a tener un cierto atractivo fetichista tanto para grandes coleccionistas e instituciones con capacidad para adquirir piezas de gran formato, como para compradores más modestos a la búsqueda de la obra pequeña y exquisita. Ello ha contribuido a que, incluso en las actuales circunstancias -que han conllevado una cierta ralentización del mercado-, la adquisición de arte escultórico se haya mantenido activa y en gradual desarrollo.

¿Qué consejo daría a alguien que quiera empezar una colección de escultura?
Cuando alguien desea empezar a coleccionar, ha de saber qué tipo de colección quiere crear, estudiar la situación del mercado de los valores que le interesen y plantear una estrategia de adquisición. En el caso de la escultura, al tratarse de uno de los medios más complejos, es fundamental informarse sobre las características técnicas (pieza original y única, obra editada, si dicha edición fue realizada en vida del artista…), el estado de conservación (restauraciones, condición y calidad de la pátina, etc.), la procedencia (tanto de la escultura en cuestión como de las posibles ediciones)…

¿Cree que en esta década el mercado de la escultura se ha devaluado? Y, ¿qué podría explicar su auge?
El mercado de obra escultórica ha recibido tradicionalmente una menor atención que el de pintura, pero esta tendencia se ha ido revirtiendo en los últimos años. De hecho, la demanda real está tan consolidada que a menudo los catálogos de subastas tienen en sus portadas esculturas excepcionales, incluyen un número cada vez mayor de piezas, se incorporan a la nómina de artistas nuevas figuras y sus precios finales igualan e incluso superan los resultados obtenidos por obras de otras categorías.

¿Por qué la escultura se vende peor que la pintura?
Si bien los récords de obras de arte moderno y contemporáneo suelen ser pinturas, cada vez es más habitual que los resultados obtenidos por la escultura alcancen a los de las piezas pictóricas. Un ejemplo reciente es el precio de remate que logró en febrero de 2009 en Christie’s París, Madame L.R. (Portrait de Mme L.R.) (1914-1917), una elegantísima madera pseudo-abstracta de Constantin Brancusi, perteneciente a la Colección Yves Saint Laurent y Pierre Bergé, vendida por 29.185.000 euros. También es ilustrativo el resultado obtenido en junio de 2008 en Christie’s Londres por Draped Reclining Woman (1957-1958, bronce 5/6), de Henry Moore, que se adjudicó por 4.297.250 libras; esta pieza, procedente de la Colección Miller incluida en la subasta, fue récord del artista y la segunda obra más cara de este conjunto, sólo superada por Le bassin aux nymphéas (1919), de Claude Monet (récord del pintor: 40.921.250 libras). En el caso del arte contemporáneo, el auge de este medio es, si cabe, aún más significativo. Las estratosféricas escalas de valores se han equilibrado de tal modo que las esculturas de Jeff Koons (como Ballon Flower-Magenta, 1995-2000, acero inoxidable, pieza única, vendida en Christie’s Londres en junio de 2008 por 12.921.250 libras -25.796.067 dólares-, récord del artista) y las pinturas de Lucian Freud (como Benefits Supervisor Sleeping, 1995, adjudicada en Christie’s Nueva York, en mayo de 2008, por 33.641.000 dólares, récord del artista) compiten temporada tras temporada, en igualdad de condiciones, por convertirse en la obra más cara realizada por un creador vivo.

¿Qué escultores modernos y contemporáneos son una apuesta segura?
El número de escultores del siglo XX más valorados por el mercado está en continuo crecimiento, tanto por los nombres que se van incorporando como por el aumento de los precios de las obras de artistas ya establecidos. No obstante, entre los creadores de la primera mitad de la centuria, cabría destacar a figuras como Alberto Giacometti y sus filiformes esculturas antropomórficas de la inmediata posguerra; August Rodin, cuya mezcla de clasicismo y modernidad, y el carácter narrativo unido a la estética pre-vanguardista hacen de sus desnudos codiciados tesoros; o Henry Moore y sus bronces de gran formato fundidos en vida. De los artistas contemporáneos, entre las piezas más demandadas por los coleccionistas públicos y privados están los sobrios aceros de pared de los años 60 y 70 de Donald Judd, los inconfundibles móviles metálicos de la década de 1940 y las monumentales piezas stabili realizadas por Alexander Calder en los 60 y 70, o las gráciles esculturas en acero de David Smith hechas en plena madurez creativa, a mediados de siglo.

¿Qué escultores considera que son los más importantes en el mercado actual?
Las razones que determinan el lugar que ocupa un artista en el mercado del arte son muy variadas: la disponibilidad de su obra, la técnica y el material con los que se ha realizado, la fecha de ejecución, el estado de conservación, la procedencia y el historial de la pieza (participación en exposiciones, bibliografía, etc.)… No obstante, además de los citados, entre los artistas cuya obra escultórica goza hoy de mayor demanda o que está teniendo una progresión más notable cabe destacar a Henri Laurens, Alexander Archipencko, Jacques Lipchitz, Carl André, Damien Hirst, On Kawara o Anish Kapoor.

¿Puede considerarse las instalaciones como el nuevo lenguaje de la escultura?
Por su carácter tridimensional, puede decirse que las instalaciones caben en la categoría de esculturas; sin embargo, esto no las convierte en “el nuevo lenguaje escultórico” por antonomasia. Su complejidad técnica hace, a menudo, que sea difícil adscribirlas exclusivamente al ámbito de la escultura, pudiendo tener mayores vínculos con otros medios, como el vídeo o, incluso, la propia pintura. Trabajos como los de Peter Fischli & David Weiss, Bill Viola o James Turrell ilustran la variedad de matices que tiene este asunto.

¿Cuál es el perfil del coleccionista de escultura?
En términos generales, el coleccionista de escultura lo es también de obras realizadas en otros medios; no obstante, a la hora de adquirir una pieza tridimensional, se rige por unos criterios muy concretos, como se ha indicado antes: los aspectos técnicos, el estado de conservación, el historial… El carácter volumétrico de la escultura la dota, evidentemente, de una mayor presencia espacial; en este sentido, podría decirse que coleccionar escultura exige una mayor disponibilidad a convivir con la obra y, por tanto, un deseo de conocimiento y experimentación constantes.

¿Cuáles son sus preferencias personales?
Por la solidez en su incorporación a la nómina de grandes figuras de la escultura del siglo XX y la originalidad de sus planteamientos, entre los artistas que destacaría, citando un autor moderno y otro contemporáneo, están Julio González y Louise Bourgeois.

Amparo López Corral
Directora CAPA Esculturas. Madrid

¿Qué artistas son los más cotizados?
Entre los escultores extranjeros vivos más cotizados actualmente están Jeff Koons (Ballon Flower – Magenta vendida en cerca de 23 millones de dólares en Christie’s Londres en 2008), Damian Hirst, Richard Serra y Murakami (My Lonesome Cowboy vendida en 13,5 millones de dólares en Sotheby’s New York en 2008). Entre los autores ya fallecidos Brancusi (Retrato de Madame L.R. en algo más de 29 millones de euros en Paris en Febrero 2009), Giacometti, Degas o Duchamp (Belle haleine – Eau de voilette vendida en cerca de 9 millones de euros en Christie’s París el pasado mes de febrero).

¿Cuáles son las esculturas más cotizadas hoy día?
Recientemente en la subasta de la colección Yves Saint Laurent – Pierre Bergé en París se ha rematado una talla en madera de 117 cm. de Brancusi en algo más de 29 millones de euros o la ya citada escultura de Takashi Murakami, My lonesome Cowboy, de 1 metro de altura que, a pesar de estar realizada en fibra de vidrio y acrílico y no tratarse de pieza única sino de un ejemplar de una edición de 3 ejemplares más 2 pruebas de artista, se vendió el pasado año en 13,5 millones de dólares, algo más de 15 millones de dólares. Si unimos el binomio escultura monumental y autor cotizado nos encontramos con el caso de la que, por el momento, parece ser la obra más cara jamás encargada por un Museo, el LACMA -Los Angeles County Museum-, una obra de Jeff Koons valorada en 25 millones de dólares y que consiste en una replica a tamaño real de una locomotora suspendida en vertical por una grúa de algo más de 48 metros. Esta obra para cuyos estudios previos de ingeniería se han dedicado dos años y 1,75 millones de dólares supera los 20 millones de dólares pagados por el Guggenheim en 2005 por la pieza de Richard Serra para su Museo en Bilbao.

¿Qué diferencia hay entre múltiples, originales y pieza única?
En cuanto a la diferenciación entre múltiples y originales he de citar a José Marín Medina, crítico de arte experto en escultura, y el Código Deontológico Francés definido por los fundidores de arte adheridos al Sindicato de Fundidores de Francia, con la participación del Sindicato de Escultores, de la Cámara Nacional de “Commissaires Priseurs”, del Comité de Galerías de Arte y aprobado por estas cuatro organizaciones profesionales en 1993 que recoge las normas que han regido la edición de escultura en Europa. En el Código Deontológico Francés se establece que la pieza única es aquella de la que sólo existe un ejemplar y que ésta no podrá ser objeto ni de prueba de artista ni de ninguna otra reproducción. A pesar de ello y de la más aplastante lógica hay quien a una edición de hasta tres ejemplares llega a denominar pieza única, lo que en mi opinión es un gran error y una falta de honestidad y transparencia de la que el mercado siempre está necesitado.
En este mismo texto se recoge que el original no deberá superar jamás el número de doce ejemplares y que, de entre estos originales, cuatro denominados “Pruebas de Artista” deben ser numeradas PA I/IV, PA II/IV, PA III/IV, PA IV/IV en caracteres romanos y los 8 restantes serán numerados 1/8, 2/8, 3/8, etc. en caracteres árabes.
Para el múltiple simplemente establece que el artista que decida editar su obra bajo la forma de “Múltiples” ha de hacerlo desde la primera pieza fundida y deberá numerarlas desde el 1 (después 2, 3, 4, 5, etc.) sobre el número de múltiples determinados por el artista (por ejemplo 1/100, o 1/300, etc.).
En España existen algunas particularidades. Así en Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla – León e incluso en Madrid se ha venido considerando como original la edición como máximo de siete ejemplares sin posibilidad de añadir ningún tipo de prueba de artista. En Cataluña y en el País Vasco han convivido los dos criterios debido quizás a su proximidad geográfica con Francia.
Asimismo, José Marín Medina, en el texto de presentación del catálogo elaborado con ocasión de la celebración de la exposición España, Escultura Multiplicada en 1985, alude al criterio de clasificación de las tiradas y su denominación en ese momento y en los siguientes términos:
(…) llamamos “piezas únicas”, naturalmente, a aquellas esculturas que se materializan en un solo y exclusivo ejemplar; se denominan “originales” cada una de las esculturas de un modelo que se produce en una tirada de entre dos y un máximo de ocho ejemplares; si la edición del modelo se compone de entre nueve y setenta y cinco ejemplares, cada uno de éstos se llama “múltiple”; y si la tirada es de más de setenta y cinco ejemplares, éstos se suelen considerar ya “serie”. Hay que observar que dichos límites numéricos son algo flexibles, como resulta lógico, y que en la distinción entre múltiple y serie no se da unanimidad, pues hay quienes extienden el límite máximo de tirada de un múltiple hasta los cien y hasta los doscientos ejemplares, y hay quienes inclusive niegan la existencia de las esculturas seriadas, aceptando como múltiple todo ejemplar escultórico que vaya numerado y firmado por su creador, sea cual fuere el número de sus reproducciones”.
Desde CAPA el criterio que seguimos en nuestras ediciones, desde nuestra apertura en 1995, es el establecido por el Código francés para las piezas únicas y originales y la limitación de 75 ejemplares para los múltiples considerando, como dice Marín Medina, serie si la tirada es de más de setenta y cinco ejemplares.

¿Quiénes son las nuevas promesas?
Una apuesta compartida ya por varios coleccionistas de Londres, España y Holanda es Xflash, nombre con el que trabaja el escultor y video creador Jesús Gil Fernández y de quien acabamos de celebrar su primera exposición individual en nuestra sala de Madrid.
Xflash recicla en sus animaciones digitales sus antecedentes como escultor y construye sus video esculturas combinando sus evoluciones digitales con prismas que intervienen multiplicando reflejos o recreando nuevas formas, logrando una objetualización de la obra de video animación como pocos lo han logrado antes. Bajo seudónimos como Xflash y Wink Visuals, ha realizado intervenciones artísticas de espacios, mediante proyecciones de imágenes fijas y de video, sobre elementos de volumen creados expresamente o propios del espacio. Colabora con músicos como Suso
Saiz con quien, entre otras, intervino en la presentación de Trash of Dreams – Plurals en el patio de La Casa Encendida de Madrid, así como con Justo Bagüeste con quien intervino en el concierto IPD Inducing the Pleasure Dreams, celebrado en la Expo de Zaragoza del pasado 2008.

Cristina Mato
Directora de la Galería Ansorena

¿Cuáles son las esculturas más caras?
Esculturas caras no hay… lo que sí se puede decir es que son más cotizadas. La cotización va en consonancia con el currículo, el material y las dimensiones.

¿Cómo es el perfil del coleccionista de escultura? ¿es distinto al de pintura?
El coleccionista de escultura suele ser muy entendido en arte, y también compra pintura, mientras que el coleccionista de pintura no suele comprar escultura. Generalmente el coleccionista de escultura se centra en un tema, conozco a varios cuyo tema es la mujer.

¿Qué esculturas se venden mejor ahora?
En España la escultura se vende peor que la pintura, prueba de ello es la cantidad de galerías de pintura y las pocas que se dedican a la escultura pero a pesar de ello sí que existe mercado. En el extranjero, sobre todo en Estados Unidos, la escultura tiene mucha importancia no sólo por los coleccionistas sino también porque la arquitectura de las casas es más adecuada para acogerla.

Manel Mayoral
Director Galería Manel Mayoral. Barcelona.

¿Qué artistas son los más cotizados, españoles y extranjeros?
Los escultores nacionales más cotizados son Chillida, Juan Muñoz, Palazuelo, Alfaro, Barceló, Plensa y Valdés. De los extranjeros, Richard Serra, Jeff Koons, Botero, Henry Moore…

¿Cuáles son las esculturas más caras?
Los bronces de Chillida, Palazuelo, Manolo Valdés y últimamente las esculturas-instalaciones de Jaume Plensa. A nivel internacional, las monumentales obras de Richard Serra, Botero, Koons, Bernard Venet y Kan Yasuda.

¿Cómo es el perfil del coleccionista de escultura? ¿es distinto al de pintura?
Una persona muy sensible al arte, abierta a la tridimensionalidad espacial y la ocupación de los diversos sentidos. Con respecto a la pintura, cada vez están más cerca, aunque siempre ha sido más fácil colgar una pieza en la pared, que ubicar una obra en un espacio concreto.

¿Qué esculturas se venden mejor ahora?
En este principio de siglo se ha equiparado bastante a los otros medios como la pintura, la fotografía, las videocreaciones, etc… aunque las obras que se venden mejor son las de los artistas que han sabido transmitir mejor sus conceptos estéticos e intelectuales.

Eike Schmidt
Director del Departamento de Escultura. Sotheby’s Londres.

¿Podría resumir qué cambios ha visto en el mercado de la escultura?
El más significativo ha sido el aumento de precios de obras no atribuidas. Esto demuestra que los coleccionistas compran basándose puramente en su calidad y mérito artístico. En diciembre vendimos una figura neerlandesa [Hombre con máscara de sátiro] de finales del siglo XVI principios del XVII por 1.161.250 libras, un precio muy alto por una pieza anónima. Hablando de artistas específicos, Ivan Mestrovic funciona bien. Un récord en subasta lo alcanzó su obra de principios del siglo XX, El descendimiento de la Cruz, vendida por 205.250 libras, superando cuatro veces la estimación de Sotheby’s Londres unos meses antes.

¿Cree que en esta década el mercado de la escultura se ha devaluado?
La escultura ha experimentado transformaciones sustanciales, especialmente hay que destacar el precio conseguido por Pequeña bailarina de catorce años de Degas, vendida por 13.3 millones de euros en febrero, marcando un nuevo récord para la escultura de un artista.

¿Qué artistas modernos y contemporáneos son valores seguros?
Adrian de Vries es una figura muy importante. El récord mundial por una obra suya se estableció en 1989 y marcó un punto de inflexión.

¿Pueden las instalaciones considerarse el nuevo lenguaje de la escultura?
Quizás nunca antes tantos artistas se han considerado a sí mismos esencialmente escultores, tanto si trabajan con pincel como con cincel o con objetos encontrados en la naturaleza. Nuestra exposición anual Más allá de los límites que celebramos en Chatsworth House ha generado una enorme expectación y confirma el enorme apetito del público por la escultura.

¿Cuál es el perfil del coleccionista de escultura?
Los grandes coleccionistas suelen tener un gusto extraordinario y aprecian el arte y el diseño en todas sus manifestaciones.

¿Cuál será el próximo boom en el mercado de la escultura?
Está a punto de estallar el de la escultura africana contemporánea. El continente tiene una larga y gloriosa historia de escultura y hay un enorme potencial para los artistas modernos que pueden recurrir a su herencia para crear impresionantes obras nuevas.

Como coleccionista, ¿cuáles son sus preferencias personales?
Colecciono obras sobre papel, especialmente dibujos relacionados con escultura y algunas fotografías.

Iñigo Navarro
Galería Leandro Navarro – Madrid

¿Cuáles son las esculturas más cotizadas?
Las de mayor cotización son las piezas únicas de artistas relevantes, como un hierro de Julio González, Pablo Gargallo o Eduardo Chillida, un mármol de Lobo o una obra única de Juan Muñoz.

¿Qué esculturas se venden mejor ahora?
Ahora hay muchas colecciones que quieren incorporar la escultura. Normalmente las ediciones de bronces originales tiene una gran demanda, así la última exposición dedicada a escultura en la galería en noviembre de 2007 de Pablo Gargallo tuvo una gran repercusión y asimismo este año en el stand de ARCO 2009 la obra de este artista tuvo una gran demanda.

¿Qué artistas son los más valorados?
Nombres como los ya citados, Antonio López, Julio López Hernández, Francisco López, Carmen Laffón, Cristina Iglesias, Susana Solano, Miguel Navarro, Alfaro… Entre las nuevas promesas: Juan Asensio, Blanca Muñoz, Txomin Badiola… Hay una gran tradición de escultura en nuestro país y contamos con valores muy sólidos en el panorama internacional. Gran parte de estos artistas tienen trayectorias en los principales foros internacionales, por ello invertir en escultura es en muchos casos un valor seguro y con revalorizaciones importantes.

Escultura