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Inicio » Archivo » Una catalana en París. El reto de dirigir una institución de relevancia mundial: el Jeu de Paume

Gili

El Jeu de Paume, situado a un corto paseo desde el museo del Louvre, es una parada inexcusable para los amantes de la fotografía.
Dirigido bajo los auspicios del Ministerio francés de Cultura y Comunicación, es una de las instituciones culturales más importantes del mundo dedicadas en exclusiva, según su propia declaración de principios, ‘a fotografías y otras imágenes’ abarcando todos los períodos desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad.
El Jeu de Paume fue durante muchos años el gran museo de los impresionistas y postimpresionistas franceses, pero estas colecciones pasaron a partir de 1986 al Museo de Orsay que renovó Gae Aulenti a partir de la antigua estación de tren. Tras una etapa de cierta indefinición, desde el 2003 adopta como objetivo fundamental centrar sus actividades en las artes visuales y con este fin fusionó los fondos del Centro Nacional de la Fotografía y la Misión del Patrimonio Fotográfico Francés.
Aprovechando su visita a Madrid con motivo de la presentación de la exposición sobre la fotógrafa vienesa Lisette Model coproducida en colaboración con el Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre, conversamos con Marta Gili, que creó el área de fotografía de la Fundació La Caixa y capitanea desde hace tres años la institución parisina.

¿Cómo presentaría al museo que usted dirige?
El Jeu de Paume no es un museo puesto que carece de colección. Es una institución que tiene como objetivo principal fomentar el conocimiento, estudio y reflexión de las diferentes practicas artísticas en torno a la imagen. La fotografía, el vídeo, el cine, la imagen digital, forman parte de esta definición de ‘imagen’ que no es en absoluto cerrada, sino abierta y plural.
Nuestra tarea se desarrolla en el famoso edificio del Jardín de las Tullerías, en la plaza de la Concordia, pero también en otros centros de la ciudad y de Francia. Exposiciones, conferencias, coloquios, ciclos de cine, proyectos bibliográficos, proyectos patrimoniales y de arte contemporáneo tienen cabida en nuestra programación de forma crítica, articulando relatos de lo que yo llamo ‘una contemporaneidad expandida’.
Es decir, desde los inicios de la fotografía (hace tan sólo 170 años) pasando por el vídeo, la instalación o la imagen numérica. La imagen siempre habla de hoy.
El número de exposiciones varía de año en año. Por ejemplo, en el 2010 tendremos 10 proyectos de distinta dimensión y formato: exposiciones retrospectivas, producciones y primeras exposiciones. En nuestro espacio en la plaza de la Concordia damos mucha importancia a la ‘programación satélite’: cada año invitamos a un comisario independiente a proponer una programación que se presente en los espacios intersticiales del Jeu de Paume, es decir, aquellas áreas que no tienen ‘categoría’ de zonas de exhibición (sótano, entresuelo, librería, café…)
Este formato no es un invento nuevo. Evidentemente, se inspira en el proyecto de la Sala Montcada de Barcelona que la Fundación “la Caixa” mantuvo durante muchos años, y que actuó como un laboratorio para muchos comisarios y artistas que hoy representan una buena parte de la creación española contemporánea. En su nueva política cultural, de espaldas a lo contemporáneo, la Fundación “la Caixa” cortó por lo sano esta iniciativa hace unos años.

¿Cómo comparar la situación de la fotografía en Francia con la de España?
Cada país organiza o ignora, su patrimonio de una manera distinta. En Francia, cuna de la fotografía, la conservación y difusión del patrimonio fotográfico es un tema todavía de candente actualidad. Una de las misiones del Jeu de Paume es la de dar visibilidad a los razón, una tercera parte de nuestra programación se centra en la investigación de estos fondos y sobre todo de la difusión y edición.
En España no existe una institución que promueva la investigación y la difusión del patrimonio fotográfico.
Cierto es que, a diferencia de Francia, en el Estado español cada comunidad autónoma tiene su responsabilidad local en este asunto. Sin embargo no existe un departamento en el Ministerio de Cultura que coordine los distintos ‘fondos’ y se ocupe del patrimonio fotográfico del Estado.
Esta es una diferencia esencial entre España y Francia. Con la nuevas redes de interconexión (internet y los archivos digitales) el intercambio de información y conocimiento sobre nuestra memoria visual y crítica no debería tener fronteras.

¿Y la presencia de la fotografía española en el extranjero?
A mi estos debates sobre la presencia nacional en el extranjero me parecen un poco obsoletos. Se dan, evidentemente, tanto en España como en Francia.
Hoy las fronteras son más porosas que nunca, y no entiendo esa necesidad de reivindicarse como artista de uno u otro país. Quizá la pregunta que deberíamos hacernos es ¿qué intereses económicos y políticos se hallan detrás de una ‘presencia nacional’ en el extranjero?, ¿cuál es el modelo o formato que debe seguir el Estado en sus ayudas a la producción, investigación y difusión del arte?, ¿cómo nacen los artistas oficiales?, etc…
Creo que el momento actual de crisis económica es paradójicamente positivo para la complicidad entre museos e instituciones culturales de todo el mundo, que se ven ‘forzados’ a establecer intercambios, coproducciones y coediciones. Estoy segura que esto va a crear reciprocidades, resonancias, entre unos y otros. En relación con España, el Jeu de Paume, por ejemplo, ha presentado una exposición del artista catalán Jordi Colomer en París, y a su vez, en la Virreina, Centre de la Imatge de Barcelona se presentó la exposición, producida por el Jeu de Paume, de la artista francesa Valérie Mrèjen.
No se debe confundir visibilidad con protagonismo o estrellato. En el Jeu de Paume, en su sede del Hôtel de Sully, acabamos de terminar una exposición de Agustí Centelles, coproducida también con la Virreina, Centre de la Imatge de Barcelona. En España se conoce a Centelles y parte de sus fotografías sobre la Guerra Civil española desde hace 30 años, pero no en su totalidad. Poco a poco sus archivos se han ido recuperando hasta encontrar los últimos negativos hace prácticamente unos meses.
La exposición en París sirve para mostrar otra cara de la memoria visual de la Guerra Civil Española, memoria que en su versión de memoria colectiva del conflicto estaba cubierta, prácticamente, sólo por las imágenes que realizó Robert Capa. Con esta muestra hemos querido dar visibilidad a este otro trabajo de fondo realizado por Centelles, un fotógrafo totalmente desconocido en el ámbito internacional por obvias razones políticas y económicas.

Rosalind Williams