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Inicio » Mercado » CAN conquista Ibiza

Más de 5.000 personas han asistido a la primera edición de CAN (Contemporary Art Now) que se ha cerrado con gran éxito de ventas. Este certamen, promovido por Sergio Sancho, director de la madrileña UVNT, se desarrolló en el recinto ferial de Ibiza, en un espacio diáfano, con mucha luz natural, que acogió a 37 galerías de todo el mundo con artistas jóvenes pero con una carrera ya consolidada. El resultado ha sido una feria de un tamaño muy asequible y cómodo. «Normalmente hay un comité que selecciona las galerías –explica Sergio Sancho– en este caso he elegido un comisario, Sasha Bogojev, quien invita a las galerías a participar en la feria. Entonces, es él quien selecciona. La acogida ha sido tan buena, que nos hemos sorprendido; para el comisario era la primera vez que hacía una cosa así, ha ido bastante rápido porque en diciembre empezamos a lanzar las invitaciones y la respuesta ha sido maravillosa. Hay que decir que Ibiza ha tenido mucho que ver; hemos planificando una feria muy distinta, una feria de verano de 17 a 21 horas, con lo cual se tiene la mañana para disfrutar, para ir a la playa incluso para descansar porque Ibiza tiene muchas discotecas y con este horario se puede salir por la noche. Los galeristas se lo han tomado un poco como de vacaciones y han visto la posibilidad de conocer a algunos de sus coleccionistas ya que son de distintos países y muchos de ellos veranean aquí».

Sergio Sancho, promotor de la feria. Foto: Carlos Alba

El comisario elige las galerías y los artistas, negociando con los galeristas. «Llevo tiempo siguiendo la pista a Sasha Bogojev y le propuse ser comisario de CAN Art Fair. Era el primer año y le di total libertad para seleccionar galerías y artistas; creo que hicimos un proyecto un poco a su medida, él se lanzó y está contentísimo, al final hemos hecho un equipo muy bueno, que ha funcionado muy bien y estamos muy contentos.  Algunos artistas no han podido, pero si algún artista que propone la galería no le encaja al comisario, se sustituye por otro. De cara al año que viene, como habrá más tiempo, se podrá seleccionar a más artistas».

Imagen del stand de la galería VETA

Hay autores bastante jóvenes, la mayoría de entre 30 y 40 años, que han crecido en plena revolución tecnológica con sus grandes cambios en la sociedad, en la era de internet, de las redes sociales y la falta de reflexión estética por la inmediatez del «me gusta», y los artistas expresan este entorno social de distintas formas, incluyendo tanto el sentido del humor como la crítica; por ello, es interesante ver la feria como un escaparate de lo que interesa a estas generaciones más jóvenes y cómo les condiciona la cultura social en la que han crecido. «Tengo claro que hay un tema estético –explica Sancho– creo que en toda esta línea de trabajo se refleja que las nuevas generaciones vienen influenciadas por los videojuegos, por internet, por una serie de parámetros de impactos visuales. Es innegable, al ver la feria, que está surgiendo una nueva figuración. Hace un siglo, quizás esta figuración era más paisajística y ahora, esta vida más frenética que llevamos, de impactos visuales digitales y de mucha imagen, se refleja en el imaginario de la feria. Hay también una figuración post-pop y una línea de bad painting, que parece que lo haya hecho un niño y parece fácil, pero hacerlo bien no lo es». También hay referencias a la espiritualidad. «Sí, es parte de lo que estamos viviendo, encontrar una paz interior en esta vida tan agitada son preocupaciones que la sociedad tiene y que se reflejan en las obras de los artistas, porque el arte, de alguna manera, es una representación de la sociedad». 

Imagen del stand de Dio Horia Gallery

«En cuanto a ventas, diría, en el segundo día de la feria, el 80% de la feria estaba vendida. El primer día fue una locura, hay muchos artistas aquí que producen poca obra y tienen mucha demanda y hay artistas que han hecho obra para esta feria y las venden a cualquier parte del mundo. Hay un punto entre lo físico y lo digital y cuando se conoce un artista es muy fácil poder comprar su obra en línea porque sabes que no te va a defraudar. Así, las galerías aprovechan el tirón que tienen las ferias y los artistas aprovechan para que se vea su obra y estas piezas se venden aquí o en cualquier parte del mundo». En WOAW Gallery de Shanghai explican que las obras presentadas por Stickymonger han estado influenciadas por el estrés del test positivo y negativo de la pandemia; sus apacibles imágenes, con un precio de 80.000 a 200.000 euros, el día de la inauguración se vendieron todas y muchos coleccionistas las querían. La galería Alegría, de Barcelona, también vendió todas las expresivas y emotivas obras de Mai Blanco. Ana Barriga, representada por la galería Volery de Dubai, también ha satisfecho a sus coleccionistas. Algunos artistas también se han expresado frente a la difícil situación mundial de la pandemia, como el serbio Aleksandar Todorovic de la galería Dio Horia de Atenas, o el más directo, como el cubano CB Hoyo, representado por la galería italiana Plan X, con su obra A MI NO ME JODAN. [Marga Perera. Fotos: Maria Santos Photography]

Navot Miller, Michele in Impruneta. 1969 Gallery