Nacido en Vic-sur-Seille, Georges de La Tour (1593-1652), era hijo de un panadero hizo una buena boda con la hija de un platero. Tuvo una carrera brillante, trabajando para mecenas y coleccionistas tan prestigiosos como los duques de Lorena y el cardenal Richelieu, y como pintor de cámara de Luis XIII el Justo. En el turbulento contexto de la Guerra de los Treinta Años, su casa y estudio en Lunéville fueron destruidos en 1638, y De La Tour eligió acercarse a París y a las potencias: ofreció al rey una pintura nocturna de San Sebastián (ahora perdida), y se dice que el soberano la apreciaba tanto que hizo retirar todos los demás cuadros de su habitación. A pesar de haber gozado de fama y éxito en vida, tras su muerte el artista cayó en el olvido. Hubo que esperar hasta la década de 1910 y el período de entreguerras para que su obra fuera redescubierta por los historiadores del arte, lo que le permitió, casi tres siglos después de su desaparición, recuperar su lugar legítimo entre los grandes pintores franceses del siglo XVII.

Reuniendo una treintena de pinturas y grabados, la exposición que le dedica el museo Jacquemart-André de París, adopta un enfoque temático para reivindicar la originalidad del artista. Así, se presentan sus temas favoritos -escenas de género, figuras de santos penitentes, efectos de luz artificial- al tiempo que se contextualiza su vida y obra dentro del caravaggismo europeo. En vez de imitar estrictamente las enseñanzas de Caravaggio, De La Tour forjó un estilo propio mediante su interpretación del claroscuro, moldeado por un realismo austero y una espiritualidad profunda que dotan a sus composiciones de una modernidad atemporal. Los últimos años de De La Tour son fueron particularmente sosegados. Los documentos que se conservan permiten vislumbrar una personalidad impaciente y a veces irascible. Según consta en los registros acogía con poco agrado a los recaudadores de impuestos y en una ocasión les recibió empuñando un arma de fuego. Una epidemia de peste que se llevó primero a su mujer acabaría quitándole la vida a los 58 años. [Hasta el 25 de enero. Musée Jacquemart-André. París. Musee-jacquemart-andre.com]







