Nacida en Oviedo, Patricia Urquiola (1961) estudió Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid. Siguió su formación en el Politécnico de Milán, donde fue alumna de Achille Castiglioni. Más adelante pudo trabajar con otro de los grandes maestros italianos, Vico Magistretti. Abrió su propio estudio en 2001, dedicado al diseño de productos, decoración de interiores y arquitectura, que hoy cuenta con un centenar de empleados. Desde entonces, se ha convertido en una de las estrellas del diseño internacional representada en las colecciones del MoMA de Nueva York, el Vitra Design Museum de Alemania, el Museo della Triennale de Milán, el Die Neue Sammlung de Múnich o el Musée des Arts Décoratifs de París, entre otros. En 2025 ganó el Premio Nacional de Diseño. Dos años antes había ingresado en la Real Academia de San Fernando con un discurso, Stanza abierta. Identidad e hibridación, en el que habló de la figura del diseñador, que aúna creatividad e innovación, interpreta el entorno, los comportamientos de las personas y las técnicas necesarias para la elaboración de los productos. Como resaltó, es una profesión que requiere un conocimiento y una colaboración transversal. Para ella el diseño supone fluir, no comienza de cero, la libertad creativa se ve delimitada por el encargo y los condicionantes del momento, cambios tecnológicos, sociales, de consumo… un caos en el que ha de primar la convivencia en un todo interconectado.

La prestigiosa arquitecta y diseñadora es una de las protagonistas del festival EUROPALIA, dedicado en su 30ª edición a España. En este contexto se presenta en el CID Grand Hornu Patricia Urquiola. Meta-Morphosa, una exposición-manifiesto sobre el proceso de mutación del diseño: del material al proceso, de la artesanía a la tecnología, de la tradición a la regeneración. La muestra abre también una ventana a su mundo interior. Su imaginación es desbordante, no solo en los trabajos personales, sino también en su producción industrial. Criaturas híbridas, organismos marinos o insectos, figuras aladas o monstruos invaden muchos de sus proyectos. Patas y colas de dragón brotan mientras que extrañas criaturas se incrustan en un suelo de parquet, y seres voladores pueblan una alfombra. Una de las piezas más destacadas es un gran tapiz que narra la retirada de San Antonio al desierto de Tebaida, una metáfora sobre el aprendizaje y la transformación. Esta es una exposición colorida y optimista que combina objetos funcionales, con otros que no lo son, además de proyectos de investigación centrados en materiales innovadores. El objetivo es hacernos pensar sobre nuestra propia relación con el cambio, sobre la evolución del mundo o nuestra percepción de la belleza. [Hasta el 26 de abril. Cid-grand-hornu.be]









