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Daniel y Florence Guerlain

Herederos de los célebres perfumistas Daniel y Florence Guerlain han formado, a lo largo de quince años, una extraordinaria colección de dibujo contemporáneo de más de doscientos artistas de 38 nacionalidades diferentes. En 2012, donaron generosamente mil doscientos dibujos al Centre Pompidou (conservando para sí 350), y este legado ha convertido al museo parisino en referente mundial para el arte contemporáneo sobre papel. En 2006 los dos apasionados mecenas crearon el Prix de dessin contemporain de la Fondation Daniel et Florence Guerlain, dotado con 15.000 euros para el ganador, y 5.000 euros para los dos finalistas. Desde su creación, el galardón, que se entrega en el mes de marzo durante el Salon du dessin de París, ha distinguido el trabajo de Silvia Bächli, Sandra Vásquez de la Horra, Catharina van Eetvelde, Marcel van Eeden, Jorinde Voigt y Susan Hefuna. Este año el afortunado ha sido el artista sueco Jockum Nordström.

Como miembros de una dinastía de “parfumeurs”, ¿tiene su colección algún vínculo con el universo del perfume?
Daniel Guerlain (DG)
: Sí y no. Mi abuelo, Jacques Guerlain, era un gran coleccionista de arte impresionista y durante mi infancia crecí rodeado de las obras de arte que atesoraba en su casa. Es probable que por eso yo coleccione arte contemporáneo.
Florence Guerlain (FG): Al igual que él también coleccionamos el arte de nuestro tiempo.

¿Cómo surgió la idea de establecer el Premio Guerlain de Dibujo Contemporáneo?
DG:
Creamos la Fundación en 1996 en un pueblecito en el que la familia Guerlain tiene una residencia desde hace cuatro generaciones, Les Mesnuls. Durante ocho años organizamos allí múltiples exposiciones, conferencias y talleres de obra gráfica. Al cabo de un tiempo, nos dimos cuenta de que no acudía suficiente público porque estaba demasiado lejos de París.
FG: Por ello en 2004 decidimos cerrar la parte pública de la Fundación y crear un premio de dibujo distinto a todos los existentes. En 2006 lanzamos el premio que desde el primer momento tuvo una excelente acogida. Ya vamos por su octava edición.
DG: Dibujar es muy importante para mí porque soy paisajista y considero que el dibujo es el medio natural del arte. Pienso que es la traslación inmediata de la idea al papel y posee la intimidad del gesto primero.

El premio ha contribuido al reconocimiento del dibujo. ¿Sigue el mercado percibiéndolo como un arte secundario?
FG:
No, hoy todos reconocen el dibujo como un arte principal. La prueba la tiene en que actualmente puede encontrar gabinetes de dibujo en la mayoría de las galerías.
DG: Es un arte protagonista, no secundario y está adquiriendo gran relevancia.

 En 2012 realizaron una donación histórica al Pompidou. ¿Qué les motivó a hacerla?
FG:
Entregamos 1.200 dibujos al departamento de artes gráficas porque no queríamos que nuestra colección se desperdigara.
DG: No queríamos venderla y que se fragmentara. Deseábamos que permaneciera unida para que pudiera ser mostrada en un espacio público. La colección de mi abuelo se dispersó y desapareció, y nosotros no queríamos eso para nuestra colección de dibujo. La mejor manera de evitarlo era donarla a un museo que pudiera cuidar de ella.

 ¿Compran por instinto o racionalmente? ¿Coinciden siempre en sus elecciones?
FG y DG
: Los dos hemos comprado por instinto, pero ahora tal vez nuestras decisiones sean mucho más racionales para mantener el espíritu de la colección.
DG: La mayoría de las veces estamos de acuerdo aunque a veces debatimos. Puntualmente, si nos gustan distintas obras de un mismo artista, compramos las dos. Compartimos la misma visión del arte. Pusimos en marcha juntos la Fundación y antes de eso creamos también juntos nuestra colección. Lo compartimos todo.

¿Compran obras de artistas emergentes que no están representados por galerías?
FG
: Ocasionalmente. Estamos en el patronato de una asociación llamada “Premier Regard”. Ellos sólo exponen artistas que no tienen galería y nosotros hemos adquirido piezas de algunos artistas ahí. El comisario del departamento de Artes Gráficas del Pompidou, Jonas Storsve, eligió algunos de estos dibujos para la donación, por lo que ahora están en la colección del museo.

 La ceremonia de entrega de su premio se celebra cada año en el Salon du dessin de París. ¿Cuáles son sus recuerdos más entrañables de la feria?
FG:
En una ocasión me enamoré de un dibujo de Gustave Doré, Le Corbeau et la mort, que era una ilustración de un poema de Edgar Allan-Poe, y Daniel decidió regalármelo como una sorpresa. Y este año hemos adquirido un trabajo de Luc-Olivier Merson titulado Jeune femme allongée que es muy bello.
DG: Normalmente compramos obras en las que aparece la figura humana; raras veces adquirimos obra abstracta.

 El mercado del arte actual es muy complejo (galerías, ferias, museos, espacios expositivos, Internet…) ¿Cuentan con un asesor artístico?
FG:
No, nunca hemos tenido un asesor. Sin embargo la selección de artistas para el premio de dibujo nos permite descubrir a muchos creadores, algunos muy conocidos y otros menos, y nos sirve para afinar nuestra mirada.
DG: Estamos muy involucrados con el Centro Pompidou, el Premio Marcel Duchamp, nuestra Fundación, “Premier Regard”, FRAC (Fonds régional d’art contemporain) y también organizamos viajes para coleccionistas al extranjero, a América y Asia. No hemos viajado todavía a España, pero deberíamos ir.

 ¿Les gusta tratar a los artistas? ¿Sienten curiosidad por conocer su personalidad?
En principio no. Somos muy cuidadosos al respecto, a veces un artista nos cae muy bien y luego descubrimos que, por desgracia, su trabajo no es tan bueno. O al revés. Visitamos los estudios de los artistas seleccionados por nuestro premio acompañados por el resto del jurado pero no forjamos necesariamente una relación de amistad. Aunque tenemos muy buenos recuerdos de algunos artistas, como por ejemplo Jaume Plensa, a quien conocemos desde hace tiempo y de quien tenemos una escultura.

 ¿Investigan en profundidad sobre un artista?
DG
: Somos seis miembros en el jurado del premio, todos proponemos artistas y trabajamos conjuntamente. Algunas veces acudimos a ferias para descubrir artistas.
FG: Le pondré un ejemplo: en cierta ocasión, un miembro del jurado insistió en que conociéramos la obra de un artista y aquel año le dijimos que no porque no nos gustaba. Al año siguiente volvió a la carga y decidimos echar un vistazo a su trabajo. Comenzamos a seguirle la pista de manera especial tras ver unos dibujos maravillosos suyos en Art Basel. Tardamos cerca de cuatro años pero, al final, seleccionamos su obra y ganó el premio.

 ¿Cómo ven el futuro de su colección?
DG
: El futuro de la colección está unido al nuestro, y luego ya veremos. En tanto que podamos continuar seguiremos coleccionando. Vivimos con nuestra colección, necesitamos rodearnos de obras de arte para ser felices.
FG: La parte que queda de nuestra colección será donada al museo dentro de algunos años. Por el momento y mientras podamos seguiremos comprando (aunque quizás no con tanta intensidad).

 Y por último, ¿qué artistas españoles hay en su colección?
FG:
Tenemos obras de Juan Uslé, José María Sicilia, Javier Pérez, Jaume Plensa, Eduardo Arroyo y Miquel Barceló.
DG: Pero no tenemos ningún Picasso.
FG: Ni tampoco un Velázquez… [dicen sonriendo]

 

Beatriz Aymat