• Paolo
  • Gregorio Marañón y el arte que acompaña

    El origen de la palabra “cigarral” no está del todo claro. Se suele atribuir el nombre a la abrumadora presencia de cigarras, insectos que cantan a pleno pulmón durante los meses de verano, periodo en el que se utilizaban con más frecuencia estas residencias situadas en la orilla sur del río Tajo. El Cigarral de Menores, cinco siglos mirando la espectacular silueta de Toledo desde lo más alto, fue primero de los Clérigos Menores y posteriormente Cigarral de los Dolores, en homenaje a Dolores Moya, esposa del doctor Marañón, quien lo adquirió hace más de un siglo. Hoy convertido en la Fundación del Cigarral de Menores, presidida por Gregorio Marañón y Bertrán de Lis (Madrid, 1942), jurista, empresario, académico y nieto del insigne médico e intelectual humanista. Una casa a la que el presidente del patronato del Teatro Real llega a reposarse desde el mismo momento en que empuja su puerta de entrada. Una suerte de vergel donde toparse con obras de Eduardo Chillida, Cristina Iglesias, Julio López Hernández, Martín Chirino, Andreu Alfaro, Venancio Blanco, Alberto Corazón, Manolo Paz o Rachel Valdés, presente con un inquietante juego de espejos de nombre El pensador, que conforman -son solo algunas-, la colección de un anti coleccionista, como el protagonista de esta charla se define. Cada obra tiene un porqué, un motivo para ser y estar. Jaume Plensa es el penúltimo artista en unirse a esta selecta reunión.

    ¿Cómo empieza su relación con el arte? Es innata. No concibo la vida sin el arte. No tengo un ánimo coleccionista como tal. Sí, me encantan las obras de arte y convivir con ellas, por tanto, es más una vocación existencial que de acaparamiento o de agotamiento de determinados catálogos. La obra me tiene que gustar, me tiene que decir, he de poder hablar y dialogar con ella y eso te lleva a querer estar con ella, convivir como decía. Desde un punto de vista de lo que puede ser una colección de arte, yo destacaría la obra de Chillida, que encargué al artista para conmemorar el centenario del nacimiento de mi abuelo Gregorio Marañón, y Mutilado de paz, de Manolo Millares, que me acompaña en mi despacho.

    ¿Fue esta la primera obra que adquirió? Fue la primera obra significativa que compré directamente al artista a comienzos de los años 70 por un precio muy bajo, quizá serían unas 50.000 pesetas [300 euros]. Compartimos una amistosa relación y él me mencionó su necesidad de venderla por razones de salud. Tampoco atravesaba un buen momento económico. Murió poco después, en 1972. Me dejó en casa algunos cuadros más, unos tres o cuatro, para que intentase venderlos entre amigos a un precio bajísimo, el equivalente hoy a 500 euros, pero no fue posible. Después de pasar seis meses sin conseguir colocar ni uno de ellos, tuve que devolverlos sin haber cumplido la misión que me encomendó. No conseguí que nadie se interesase por ninguna de las obras. Fue mi mayor frustración. Yo no me desenvolvía en el mundo de los expertos en arte, sino en otros bastante más convencionales. Se las tuve que volver a enviar.

    Mutilado de paz no es una pieza cualquiera. El padre de Millares, que era profesor, es apartado de la enseñanza para siempre con la llegada de Franco, lo que marcará a su hijo. No hay más mutilado de paz que él. Es, en efecto, una obra que decía mucho en aquella época, en plena dictadura. Era una obra con una significación antidictadura clarísima. El título lo dice todo: cómo puede haber mutilados en un periodo de paz. He de reconocer que para mí, que siempre estuve en la oposición al franquismo, la obra poseía un significado especial… [Gema Pajares. Foto: Alfredo Arias]

  • Portada

     

  • Tefaf

  • Nantes

  • Muba

  • Museo Picasso Barcelona

  • Hortensia

  • Azkuna

  • Maca

  • Sorigué

  • CCCC

  • Salon du dessin

  • Suscripción

  • This website stores cookies on your computer. These cookies are used to provide a more personalized experience and to track your whereabouts around our website in compliance with the European General Data Protection Regulation. If you decide to to opt-out of any future tracking, a cookie will be setup in your browser to remember this choice for one year.

    Accept or Deny