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  • Ignasi Aballí y su novela visual cervantina

    Metódico, insistente y obsesivo, son algunos de los adjetivos que Ignasi Aballí (Barcelona, 1958) se aplica al definir su enfoque como artista. Su práctica se centra en clasificar y ordenar objetos, palabras e imágenes, como estrategia para intentar comprender la complejidad de la realidad y darle una apariencia más lógica. Reconocido internacionalmente y con obra en museos de todo el mundo, fue galardonado en 2015 con el V Premio Joan Miró, y en 2022, representó a España en la 59ª Bienal de Venecia. Aballí ha sido el artista elegido para iniciar un proyecto de exposiciones, comisariado por Bea Espejo, en la casa donde vivió Miguel de Cervantes en Valladolid, convertida en el Museo Casa de Cervantes en 1948. Ver para leer es la intervención que ha ideado considerando la casa como si fuera un libro y todo el recorrido, como la lectura de una novela.  Cervantes tuvo una vida bastante nómada y, sin duda, apasionante. Se estima que vivió al menos en 15 lugares distintos por España y por el Mediterráneo. En 1601 la corte de Felipe III se instaló en Valladolid para regresar a Madrid en enero de 1606, y fue durante ese momento esplendoroso para la flamante y efímera capital vallisoletana cuando el escritor se instaló en esa casa, en la que ya pudo hojear la primera edición de su Quijote que se editó en Madrid en 1605.

    ¿Cómo le ha inspirado la casa donde vivió Cervantes? La idea de partida ha sido considerarla como un libro, en el que cada habitación es un capítulo, concretamente un libro con diez capítulos. A partir de la observación y el análisis de los elementos que contiene, propongo un proyecto que se relacione con los contenidos que muestra la casa. Cervantes vivió en Valladolid cuando, durante cinco años (1601-1606) y bajo el reinado de Felipe III, fue la capital de España. La casa actual es diferente de la que vivió Cervantes. Es más grande, se han añadido habitaciones y se ha amueblado simulando lo que podría ser una vivienda de la época. Es una recreación. Como ya se exponen muchas cosas, he propuesto que en cada habitación haya sólo un tipo de trabajo. A partir de esta idea, hice un repaso de mis obras vinculadas con el texto, con la escritura y con el libro que había desarrollado durante los últimos años, para relacionarlos con este proyecto, siempre teniendo en cuenta el lugar donde se ubica la exposición, que es un sitio muy denso, saturado de historia, de objetos y de tiempo. Son intervenciones sutiles, que van puntuando el recorrido y la visita de la casa, dialogando con lo que ya había en ella. Para mejorar la visualización de las obras, ha sido necesario retirar temporalmente alguno de los objetos que había expuestos.

    Ha girado los libros dejando a la vista sólo los que llevan escrito Cervantes en el lomo. Esto no lo había hecho anteriormente en una biblioteca, pero sí en una fotografía para un libro de artista; en mi casa di la vuelta a los libros de mi biblioteca para tomar una fotografía de ellos girados. Aquí, donde ahora está la biblioteca, no era la casa de Cervantes cuando él vivía, sino una taberna. A principios del siglo XX, cuando la casa se convirtió en un museo, se incorporó este espacio de la planta baja y se abrió una biblioteca pública. Los libros que quedaron están dentro de unos muebles de madera cerrados con una malla metálica, y la acción que he propuesto es girar todos los que no tengan que ver con Cervantes, y dejar en la posición normal sólo los que incorporen su nombre en el lomo. Lo he hecho con unos guantes de algodón blancos que se han llenado de polvo. Después de la acción se enmarcaron y son una pieza de la exposición, Guantes sucios, que muestran el material que han ido acumulando a partir de esta acción de manipular los libros para girarlos.

     

    ¿Cómo es el dormitorio? El actual no estaba en la casa original; es una estancia que ahora forma parte del museo porque se ha ampliado con las casas de al lado. Me sorprendió precisamente la austeridad con la que vivía alguien como Cervantes, que imaginaba con un mayor nivel económico. Era una vivienda austera, de unos 50 o 60 metros cuadrados, donde cohabitaban 7 personas y solo contaba con cuatro estancias. Vivía con sus hermanas; no tenían cocina, cocinaban fuera, en un patio exterior. Vivían de forma bastante precaria y dormían en el suelo con colchones muy sencillos. Ahora la casa sí tiene un supuesto dormitorio, con un espacio de escritorio al lado. Aquí he ubicado dos Listados en relación a la literatura. Uno es de cantidades de escritores, lectores, editores, poetas, etc., y el otro, de cantidades de libros, poemas, frases, palabras, bibliotecas, etc. Es decir, uno tiene relación con las personas que escriben o leen, y el otro con el producto que resulta cuando se escribe.

    ¿Está documentado cómo era la casa y cómo vivían? Sí, se conoce la historia de la casa. Lo que se sabe es que no era tan grande y que no estaba tan decorada, ni con tanta sofisticación como ahora. Ahora hay una cocina, que es una recreación antigua, pero que no existía en tiempos de Don Miguel. Las casas normalmente carecían de cocina. Se cocinaba en un espacio exterior, en un fuego al aire libre. Ahora la casa tiene un comedor, una cocina, un par de habitaciones, una sala de estar… Cervantes vivió aquí entre 1604 y 1606 y, al convertirla en museo, se recreó según cómo pudo haber sido en su época… [Marga Perera. Foto: Maria Dias]

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