• Artur Carbonell, «el ángel del surrealismo»

    Los Museus de Sitges reivindican el legado de Artur Carbonell (Sitges, 1906-1973) —un creador que transitó con naturalidad entre la pintura, el teatro y la escenografía, dejando una impronta profunda en la cultura catalana del siglo XX. Carbonell vivió en un Sitges efervescente, heredero de la modernidad de Santiago Rusiñol y Joaquim Sunyer, y supo conectar ese espíritu con las nuevas vanguardias europeas. Pintor de una sensibilidad exquisita y director escénico innovador, su figura resume la vocación universal de un pequeño pueblo mediterráneo que, a lo largo del siglo XX, se proyectó en el mundo como uno de los epicentros de la modernidad artística. La exposición Más allá de la máscara, organizada por el Consorci del Patrimoni de Sitges y comisariada por Ignasi Domènech y Mariona Seguranyes, aborda las dos grandes pasiones de Carbonell: la pintura y el teatro. A través de un diálogo entre obras plásticas, escenografías, carteles y documentos personales, el visitante descubre a un creador que vivió “más allá de la máscara”, en constante transformación y fiel a un ideal de belleza y libertad. El proyecto reúne más de 170 piezas, incluidos préstamos del Museo Reina Sofía y del MNAC. Es, sin duda, la mayor retrospectiva hecha nunca del artista sitgetano, todavía poco conocido por el gran público, a pesar de haber sido uno de los máximos exponentes del realismo mágico y el surrealismo catalán y un pionero del teatro de vanguardia en España.

    Retrato de Rosa Montanyà i Angelet. Museu Maricel, Sitges

    La obra de Carbonell se presenta acompañada por la de artistas de su contexto creativo como Joaquím Sunyer, Joan Miró, Federico García Lorca, Alfred Sisquella, Jaume Sans, Pere Jou o su amigo Pere Armengou. La muestra se estructura en dos ámbitos -el pictórico y el escénico- que dialogan para revelar la complejidad y coherencia de su universo creativo. El recorrido comienza en la Sala Vaixells del Palau de Maricel y culmina en la planta baja del Museu de Maricel, en un itinerario que simboliza el paso del lienzo al escenario, de la imagen a la acción. El primer espacio reúne dibujos y pinturas, junto con documentos, fotografías y publicaciones que sitúan a Carbonell dentro de las corrientes artísticas europeas de entreguerras. Su pintura, que parte del noucentisme mediterrani evoluciona hacia el realismo mágico, un estilo que combina la precisión formal con una atmósfera poética y enigmática. Su producción pictórica conecta con los movimientos europeos de la nueva objetividad y el realismo de entreguerras. Cada obra es una ventana abierta a un mundo interior, lleno de lirismo, equilibrio y silenciosa tensión.

    Bodegón, 1933. Colección Familia Buckley

    El segundo ámbito, situado en la planta baja del Museu de Maricel, se centra en su intensa actividad como director y escenógrafo. Carbonell concebía el teatro como un arte total, en el que se fusionaban la pintura, la música, la palabra y el movimiento. En 1930, con la puesta en escena de Orfeo de Jean Cocteau en el Teatro Casino Prado de Sitges, se convirtió en el primer creador español en representar una obra de teatro de vanguardia. La escenografía y la dirección de Carbonell transformaron el escenario en un espacio abstracto y poético, inspirado en la nueva estética francesa, y pusieron a Sitges en el mapa de la vanguardia europea.

    Diecisiete años más tarde, en 1947, volvió a demostrar su espíritu inconformista llevando a escena a Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores de Lorca, la primera representación del poeta granadino en el Estado durante el franquismo. En plena posguerra, y burlando la censura, Carbonell convirtió el teatro en un acto de resistencia cultural y homenaje a la libertad de expresión. Esta sección incluye carteles originales, maquetas, figurines, fotografías de escena y materiales pedagógicos de su etapa en el Institut del Teatre. Sus escenografías —tanto las experimentales de preguerra como las de variedades de posguerra— muestran un lenguaje visual sofisticado, cercano al surrealismo y a la metafísica de De Chirico, siempre con una concepción poética de la luz y el espacio. El apartado teatral pone el broche a la exposición y, simbólicamente, devuelve al espectador a la idea central del proyecto: el arte como una máscara que revela más de lo que esconde. [Hasta el 22 de marzo. Palau de Maricel – Museu de Maricel. Sitges. Museusdesitges.cat]

    Proyecto de escenografía para Orfeo de Jean Cocteau (1930)
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