• Paolo
  • El fabuloso mundo de Cecil Beaton

    «Cecil Beaton necesita poca presentación como fotógrafo, ilustrador, diseñador de vestuario, triple ganador de un Oscar, caricaturista social, escritor de ensayos y, en ocasiones, estilista, decorador, dandy y aficionado a las fiestas. Dejó su impronta en la moda, la fotografía y el diseño. Indiscutiblemente fue una de las figuras visionarias del siglo XX en Gran Bretaña, haciendo también una contribución significativa a la vida artística de Nueva York, París y Hollywood”, ha manifestado Robin Muir, comisario de la exposición El fabuloso mundo de Cecil Beaton que puede verse en la National Portrait Gallery de Londres. A través de 250 objetos, entre fotografías, cartas, bocetos y trajes, esta exposición le ofrece un rendido tributo. “Nuestra institución posee una larga y distinguida historia con Cecil Beaton. Su trabajo fue el tema de la primera exposición fotográfica que organizamos en 1968, realizada en colaboración con el propio artista, además de ser la primera retrospectiva que un museo público inglés consagraba a un fotógrafo vivo”, ha recordado Victoria Siddall, directora de la pinacoteca. 

    Elizabeth Taylor, 1955 © The Cecil Beaton Studio Archive, Londres

    Cecil Beaton (1904-1980) adquirió su primera cámara a los 11 años y en su adolescencia pasó infinitas horas tratando de emular los sofisticados retratos de sociedad usando a sus hermanas, Nancy y Baba, como modelos. Recordando sus días en la escuela, el novelista Evelyn Waugh, con quien mantuvo una rivalidad toda su vida, recordó: “Era un niño muy guapo. El espectáculo de ver sus largas pestañas empapadas en lágrimas, bastaba para provocar el sadismo de la juventud.” En el St. John’s College de Cambridge, que abandonó sin llegar a graduarse, Cecil cultivó la fotografía como un pasatiempo. 

    Su carrera despegó a mediados de la década de 1920, cuando comenzó a colaborar con la revista Vogue, a la que permanecería vinculado durante 30 años. Su primera muestra individual en Londres se celebró en 1927 y lo confirmó como uno de los fotógrafos de moda y retratistas más influyentes de su generación. Su nombre era solicitado a ambos lados del Atlántico por estrellas de Hollywood, personalidades del teatro, la alta sociedad e incluso la familia real británica. Creador versátil y polifacético, sus diseños para producciones como My Fair Lady (1956) y Gigi (1958), definieron el glamour de la época, además de valerle tres premios Oscar por vestuario y dirección artística.

    Venus desenmascarada (Marilyn Monroe en el Ambassador Hotel, Nueva York), 1956. National Portrait Gallery, Londres

    Figura extravagante, ataviado siempre con sombreros de ala ancha y fulares de vívidos colores, Sir Cecil nunca se casó aunque reconoció en sus memorias haber mantenido dos tumultuosos amoríos con Greta Garbo. Falleció mientras dormía cuatro días después de haber celebrado su 76 cumpleaños. Desde 1977 llevaba semiretirado en una elegante casita con fachada rosa en el pueblo de Broad Chalke, cerca de Salisbury. Tras sufrir un accidente cerebrovascular, aprendió a pintar y a tomar fotografías con la mano izquierda, y continuó trabajando. “Cuando muera quiero ir a Vogue”, fue su último deseo. [Hasta el 11 de enero. National Portrait Gallery. Londres. Npg.org.uk]

    Cecil Beaton, c. 1935 © The Cecil Beaton Studio Archive, Londres

     

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