“La pintura abstracta no es un juego ingenioso: es una necesidad, y como todo lo desconocido nos asusta y nos llena de esperanza al mismo tiempo”, ha reflexionado Gerhard Richter (1932), uno de los más grandes pintores vivos. El creador alemán está de actualidad por su actual retrospectiva en la Fondation Louis Vuitton de París. Comisariada por Dieter Schwarz y Nicholas Serota, la muestra recorre su carrera desde 1962 hasta 2024 desplegando pinturas, fotografías, esculturas y dibujos a lo largo de 34 salas. Por primera vez, una exposición ofrece una panorámica sobre sus más de seis décadas de trabajo. Coincidiendo con esta antológica, repasamos la biografía de este artista que ha confesado que su mayor interés, tanto en la vida como en la pintura, es “aquello que no comprendo”. Desde 1964, Richter no ha dejado de exponer en galerías y museos de renombre. Ya en 1972, fue seleccionado para representar a Alemania en su pabellón nacional en la Bienal de Venecia, siendo además el artista que más veces ha participado en la Documenta de Kassel en la historia de este evento. En 2012 se convirtió en el artista vivo más caro de la historia al rematarse por más de 34 millones de dólares una de sus Abstraktes Bild (1994) propiedad del músico Eric Clapton. Y en 2020 agrandó su leyenda al coronarse como el artista occidental más cotizado de Asia tras vender en Sotheby’s Hong Kong otra de sus abstracciones por más de 27 millones de dólares. En 2017 dio por concluida su producción diciendo que estaba “completa”. Su catálogo, en el que hay retrato, paisaje, pintura de historia, naturaleza muerta y abstracción, comprende 952 cuadros numerados. Hoy, a los 93 años, “nuestro maestro valiente y hermoso” como le llamó su amiga la cantante Patti Smith, sigue yendo al estudio tratando de hallar una respuesta definitiva a la pregunta que más le ha obsesionado: ¿qué es una imagen? [Foto: Katerina Sulova / CTK Photo/ Alamy Live News. Cordon Press]





