• Paolo
  • Donde la pintura te lleve

    “No existen las reglas. Tienes que dejar que la pintura te lleve”, aseguraba Helen Frankenthaler (Nueva York, 1928-Connecticut, 2011), una pionera de la abstracción que desempeñó un papel fundamental en la transición del Expresionismo Abstracto a la Pintura de Campos de Color (Color Field Painting). Conocida principalmente como inventora de la técnica de «empapar y manchar» (soak-stain), creó un rico corpus de pinturas sobre lienzo y papel, además de esculturas, cerámica, tapices y series de grabados. El Museo Guggenheim Bilbao organiza la mayor exposición jamás celebrada en España sobre su legado, Pintura sin reglas. La muestra, patrocinada por la Fundación BBVA, celebra el revolucionario trabajo de la artista estadounidense a través de un recorrido cronológico por su prolífica carrera, que abarca seis décadas. Comisariada por Douglas Dreishpoon, reúne treinta de sus abstracciones poéticas creadas entre 1953 y 2002, incluye también pinturas y esculturas de algunos de sus coetáneos -Anthony Caro, Morris Louis, Robert Motherwell, Kenneth Noland, Jackson Pollock, Mark Rothko y David Smith-, poniendo de relieve las sinergias generadas entre estos creadores. 

    Frankenthaler en su estudio de la Tercera Avenida con Alassio (1960, obra en progreso), Nueva York, 1960. Foto: Walter Silver © The New York Public Library / Art Resource, Nueva York © 2025 Helen Frankenthaler Foundation, Inc./Artists Rights Society (ARS), New York / VEGAP

    Frankenthaler, nació en el seno de una acomodada familia de Manhattan. Su padre era juez del Tribunal Supremo del Estado de Nueva York, y su madre, una inmigrante alemana. Helen, la hija pequeña, se interesó por el arte desde niña, y contaba que solía volcar el esmalte de uñas en un fregadero lleno de agua para ver cómo fluía el color. Después de graduarse en la Escuela Dalton, donde estudió con el pintor mexicano Rufino Tamayo, ingresó en el Bennington College en 1946. Allí el pintor Paul Feeley, le enseñó «todo lo que sé sobre el cubismo», reconoció. Se casó con Robert Motherwell (que también venía de una buena familia) y pasaron su luna de miel en España. Durante los trece años que duró su matrimonio (1958-71), compartieron amistades, pasaron veranos en Cabo Cod y en Europa, e intercambiaron ideas sobre arte. A comienzos de la década de 1970, tras divorciarse de Motherwell, Frankenthaler se reinventó, y los veranos se convirtieron en una época para viajar: a Italia, Francia, Suiza, Austria, Bélgica e lnglaterra. Alquiló una casa con estudio frente al mar en Stamford (Connecticut), y empezó a pasar más tiempo fuera de Nueva York.

    Mañanas © 2025 Helen Frankenthaler Foundation, Inc./Artists Rights Society (ARS), New York / VEGAP. Foto: Rob McKeever, cortesía: Gagosian

    Con el tiempo, compró una vivienda muy cerca, en Shippan Point, y allí se construyó un nuevo estudio. Desde el salón, tenía una vista despejada del estrecho de Long Island. Los paisajes marinos se unieron a las panorámicas como base para otro tipo de pintura abstracta, tonal y ambiental. El respeto que sentía por la historia del arte, alimentado desde muy pronto en las clases de arte de Paul Feeley en su estudio del Bennington College, nunca decayó. Desde las cuevas del Paleolítico hasta los tardíos nenúfares de Monet, jamás dejó de buscar inspiración en el arte de todas las épocas y, a finales de los años setenta y durante los ochenta, encontró una renovada fuerza en las pinturas de Tiziano, Velázquez, Manet y Rembrandt. Cuando, en una entrevista grabada en 1968, su amiga la crítica Barbara Rose le preguntó qué veía en las obras de esos artistas, respondió que «la luz», y añadió: «Eso agudizó mi sensibilidad para las pinturas abstractas. Porque es la luz de la pintura la que hace que funcione». Frankenthaler nunca olvidó su dedicación a la belleza, ni siquiera cuando otros artistas más jóvenes y políticamente comprometidos la tacharon de obsoleta o irrelevante. lncluso cuando los problemas de salud comenzaron a mermar su productividad, su optimista fe en la belleza y su incesante búsqueda de un arte libre de reglas se resumen a la perfección en sus propias palabras: «Con el tiempo, nos vamos quedando con lo mejor». [Hasta el 28 de septiembre. Museo Guggenheim, Bilbao. Guggenheim-bilbao.eus]

    Exposición al sur © 2025 Helen Frankenthaler Foundation, Inc./Artists Rights Society (ARS), New York / VEGAP. Foto: Dan Bradica, cortesía Helen Frankenthaler Foundation, New York

     

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