• Joana Vasconcelos: el arte como vivencia emocional

    Joana Vasconcelos (París, 1971) es una de las artistas europeas más singulares del panorama contemporáneo. La muestra que se presenta en el Museo Picasso Málaga comisariada por su director artístico, Miguel López-Remiro, Joana Vasconcelos. Transfiguración, reúne esculturas e instalaciones realizadas desde finales de los años noventa hasta la actualidad, que permiten observar cómo la práctica de la creadora lusa se articula en torno a la capacidad de transformar objetos, símbolos y materiales cotidianos en experiencias visuales y espaciales capaces de alterar nuestra percepción del mundo.
    La acción de “transfigurar” no implica sustituir ni borrar el origen: aquello sigue siendo lo que es, pero empieza a mostrarse de otra manera. Los objetos mantienen su identidad material y su carga cultural, aunque su sentido se transforma al situarse en un nuevo marco perceptivo. “Si miramos Las señoritas de Aviñón de Picasso, están ahí, pero, al mismo tiempo, no están ahí”, observa Vasconcelos, “a través de formas geométricas, que no son naturales, han sido transfiguradas; su identidad ha mutado”. Ella no pretende ofrecer respuestas cerradas: «el arte, cuando no es conceptual, no necesita de una traducción, necesita de interpretación y sentimiento, necesita emoción». La artista portuguesa ha rememorado el impacto que le produjo, siendo adolescente, su primera visita al Guernica. Ante el lienzo, con apenas diecisiete años, comprendió que la guerra podía experimentarse no como relato o representación histórica, sino como una vivencia física y emocional. “Mirando el cuadro podía sentir la guerra”, evoca. Aquella experiencia le reveló que la transfiguración no elimina la emoción, sino que la intensifica: la imagen se altera, pero el sentimiento permanece y, en cierto modo, se amplifica. Esta lógica adquiere una resonancia particular en el contexto de la exposición en el museo malagueño. Más que plantear un diálogo explícito con la obra de Picasso, la muestra se sitúa dentro de una tradición en la que lo cotidiano, lo popular y lo vernáculo se convierten en materia activa para la experimentación artística. En este marco, la noción de transfiguración encuentra un eco inevitable en la obra de Picasso. Para el malagueño lo vernáculo funcionaba como un espacio de libertad donde pasado y presente conviven sin jerarquías. Para Vasconcelos, la tradición se presenta como una materia viva en la que lo popular y lo cotidiano no remiten a una nostalgia, sino a un campo de transformación. Para Joana Vasconcelos, en la artesanía se concentran técnicas, materiales y conocimientos heredados a lo largo del tiempo. En este marco cobra especial relevancia su reflexión sobre lo femenino, entendido como una forma de pensar y de estructurar la práctica artística. Esta dimensión se hace visible en su estudio de Lisboa, un espacio con «carácter de casa» en el que más de cincuenta personas trabajan bajo un modelo de gobernanza horizontal, colaborativo y consciente. La artista afirma estar muy agradecida por el momento histórico en el que vive: “Por fin, las mujeres de hoy pueden ocupar su lugar en la historia del mundo, pueden tener una voz y hablar desde su diferencia. Las mujeres, muchas mujeres, incluso de mi familia, no pudieron tener voz, no pudieron estudiar artes, ser las artistas que querían ser.” [Joana Vasconcelos en el Museo Picasso Málaga junto a Gestalt. Foto: Laura M. Lombardía © Museo Picasso Málaga © Joana Vasconcelos, VEGAP, Málaga, 2026] Hasta el 27 de septiembre. Museo Picasso Málaga. Museopicasomalaga.org

     

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