• Paolo
  • Ruptura y renovación

    La construcción en España de una vanguardia con carácter propio, inspirada en la tierra -y su materia- y el primitivismo, centra la exposición Telúricos y primitivos. De la Escuela de Vallecas a Miquel Barceló, que propone una revisión sobre setenta años del arte español. Mediante un ecléctico repertorio de más de 60 obras –entre pinturas, esculturas, dibujos, fotografías y grabados–, esta muestra, comisariada por Bárbara García y Alberto Gil y que cuenta con la colaboración de Fundación “la Caixa” y Soho Boutique Hotels, analiza cómo bajo la influencia de lo telúrico y lo primitivo se configuró la mayor renovación plástica del arte español del siglo XX, de cuyas propuestas, innovaciones, reflexiones, debates y relecturas derivan varias décadas de modernidad, hasta fechas recientes. A partir del concepto de lo telúrico (del lat. tellus, -uris «la Tierra») relacionado con la tierra, lo ancestral, las raíces, lo profundo, del que surge una nueva visión de la naturaleza, enfocada en su capacidad de sorprender y cautivar, que hace desaparecer la frontera entre la figuración y la abstracción. Así, los artistas pasan a ser una suerte de demiurgos o creadores de realidades naturales propias, con sus genuinos procesos geológicos o biomórficos. Por otra parte, la exposición también ahonda en el concepto de lo primitivo, con el que los artistas de posguerra se proponen escribir una nueva génesis para el arte en España. Para ello, se apoyan en el arte rupestre, el dibujo infantil o el subconsciente. Signos, geometrías y formas esenciales serán el caldo de cultivo de la abstracción, predominante a partir de los años cincuenta. 

    Miquel Barceló, Calabazas © Miquel Barceló, VEGAP, Málaga, 2025

    Ya sea poniendo el foco en lo telúrico, como hacen Benjamín Palencia, Alberto Sánchez, los surrealistas Miró, Moreno Villa y Maruja Mallo, o varios informalistas como el recientemente desaparecido Gustavo Torner; ya apostando por lo primitivo, como Ángel Ferrant, Picasso, Palazuelo, Saura o Luis Feito; o indistintamente navegando entre ambos conceptos, como hicieron Manolo Millares, Antoni Tàpies, Chillida o Miquel Barceló, esta muestra establece un entramado de relaciones y afinidades entre artistas diversos en una línea temporal que abarca desde los años 30 hasta la actualidad. Y en todos ellos se advierte un deseo común de ruptura y renovación; de refundar el lenguaje artístico mirando al origen, a la tierra, a lo primitivo. 

    Martín Chirino, Laberintia III © Martín Chirino, VEGAP, Málaga, 2025

    Para la directora artística del museo malagueño, Lourdes Moreno, “tras varias exposiciones dedicadas a la figuración como vía de renovación sostenida en el tiempo y otras monográficas en la Sala Noble sobre informalistas como Juana Francés, Luis Feito o Rafael Canogar, Telúricos y primitivos ofrece una mirada novedosa a una vanguardia poliédrica, en la que conviven expresiones figurativas y abstractas, y reivindica la inmensa riqueza de nuestro siglo XX. Y lo hacemos a través de una selección de piezas muy variadas en las que lo telúrico y lo primitivo son leitmotiv indiscutible: entre pinturas, esculturas, dibujos, grabados, fotografías y tejidos, con especial protagonismo de la escultura de artistas como Alberto Sánchez, Martín Chirino, Eudald Serra y Ángel Ferrant, o de los tejidos de Aurèlia Muñoz y Teresa Lanceta”. 

    Esta muestra, en definitiva, trata de revelar las singularidades que mejor definen la identidad del arte español —la originalidad, la experimentación, la sobriedad cromática, las formas orgánicas e imaginarias, la expresividad, la materia-, a través de unos ejes que corroboran el perenne interés de los creadores más modernos por la tierra y el acervo.

    Manolo Millares, Pictografía © Manolo Millares, VEGAP, Málaga, 2025
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