• Paolo
  • El Prado honra a Mengs, el pintor filósofo

    Formado artísticamente en Dresde y Roma bajo la rígida disciplina de su padre, el pintor Ismael Mengs (1687-1764), Antonio Raphael Mengs (1728-1779) recibió sus nombres por la admiración de su progenitor por los maestros Antonio Allegri da Correggio y Rafael Sanzio. Como observó Miguel Falomir, director del Museo del Prado, “el suyo es un ejemplo paradigmático de cómo el nombre que te imponen puede condicionar tu vida”. Sus comienzos como pintor fueron en la corte electoral de Sajonia y luego en la pontificia de Roma, bajo la protección de diferentes personajes de la curia papal, entre ellos el cardenal Alessandro Albani, donde tuvo la oportunidad de estudiar la Antigüedad clásica. En 1761 entró al servicio de Carlos III, quedando el resto de su vida amparado por el mecenazgo del rey de España y de las Indias. La exposición Antonio Rafael Mengs (1728–1779) -organizada por el Prado con el patrocinio de la Fundación BBVA y comisariada por Andrés Úbeda y Javier Jordán de Urríes- ofrece una visión completa de su figura, su obra y su pensamiento artístico. Considerado uno de los grandes renovadores de la pintura europea del siglo XVIII, fue el principal impulsor del movimiento que más tarde se conocería como Neoclasicismo, entendido en su época como un auténtico “restablecimiento de las artes”. Esta exposición quiere acabar con el silencio que envolvió a partir de su muerte a quien fuera, en palabras de Andrés Úbeda, “el artista más celebre y prestigioso de su época que, sin embargo, ha pasado inadvertido en los últimos 250 años.” La muestra se articula en diez secciones temáticas que combinan el recorrido biográfico de un creador cosmopolita con ámbitos dedicados a cuestiones específicas de su producción y pensamiento. Así, se profundiza en su formación inicial en Dresde y Roma y se descubre cómo la influencia de Rafael y Correggio marcó profundamente su estilo y aspiraciones. Entre las secciones se encuentra El permanente reto a Rafael, donde se analiza la emulación consciente del maestro de Urbino, visible en obras como La Lamentación sobre Cristo muerto. Los apartados dedicados a Roma muestran el impacto de la Ciudad Eterna en su obra, tanto como capital espiritual como depósito de la civilización clásica, con retratos de figuras como el papa Clemente XIII y el cardenal Zelada, y copias de esculturas antiguas que inspiraron su ideal de belleza. El mecenazgo de Carlos III ocupa un lugar central en la muestra, exponiéndose sus retratos de la familia real y figuras de la España ilustrada, además de destacarse su maestría en la decoración de grandes superficies, como los frescos del Palacio Real de Madrid. Finalmente, también se examina cómo su figura se proyectó en generaciones posteriores, influyendo en artistas como Antonio Canova y Francisco de Goya. [Foto: Antonio Raphael Mengs, Autorretrato. Fundación Casa de Alba, Palacio de Liria]. Hasta el 1 de marzo. Museo del Prado. Madrid. Museodelprado.es

  • Portada

     

  • Tefaf

  • Azkuna

  • Miro

  • Ubu

  • Madoz

  • Teluricos

  • Suscripción