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Inicio » Exposición » La capilla Herrera, un símbolo recuperado

En los primeros años del siglo XVII, el artista Annibale Carracci (Bolonia, 1560 – Roma, 1609) se comprometió con el banquero Juan Enríquez de Herrera a pintar al fresco la capilla de su familia en la iglesia de Santiago de los Españoles de Roma, en esos momentos, un símbolo del poder político y religioso de la Monarquía Hispánica. Estas pinturas fueron encargadas por el mecenas también con el objetivo de hacerse visible en la Ciudad Eterna y a la vez remarcar su identidad castellana y su lealtad al rey. Carracci ideó todo el conjunto y llegó a ejecutar algunos frescos antes de sufrir en 1605 una grave enfermedad que le apartó del proyecto, delegando la ejecución de las pinturas en Francesco Albani. A pesar de que se trata del encargo más importante recibido por Carracci en el final de su carrera, estos frescos son prácticamente desconocidos para el gran público debido, entre otras circunstancias, a su dispersión. Por eso hay que considerar excepcional que el Museo del Prado, con el patrocinio de la Fundación Amigos del Museo del Prado, haya conseguido reunirlos por primera vez desde 1833 en una exposición comisariada por Andrés Úbeda, Director Adjunto de Conservación de la pinacoteca madrileña. [Francesco Albani, Los Apóstoles alrededor del sepulcro vacío de la Virgen. Museu Nacional d’Art de Catalunya]