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Inicio » Entrevista » Las ficciones de Ignasi Aballí

En Barcelona y muy cerca del MACBA, una antigua fábrica textil que ahora tendría unos 200 años, se ha convertido en talleres de artistas; ahí trabaja Ignasi Aballí (Barcelona, 1958). Grandes ventanas rectangulares de pequeños cristales, algunos aún de vidrio viejo, iluminan su amplio estudio, donde entre varias mesas de trabajo, un antiguo archivador de imprenta descubre su interés por la palabra. Aballí es uno de los artistas más reconocidos, no solo internacionalmente sino también en nuestro país. Con una obra muy conceptual, sobria e impecable, aborda el poder de la palabra y del silencio, de la imagen y de su ausencia, del error y de la corrección, en un trabajo en el que a menudo convergen elementos contrarios, como siguiendo, por otras vías, la búsqueda que emprendieron románticos y surrealistas de llegar a la reconciliación de contrarios para alcanzar la unidad. En buena parte de su obra, trabaja con lo que Hölderlin llamó «el más peligroso de los bienes» que se le han dado al hombre: el lenguaje, presentándolo como lo que es: una espada de doble filo. Ha sido el primer artista español [2014] en ganar el Premio Joan Miró, uno de los galardones más prestigiosos en arte contemporáneo; también ha sido el primer artista español en exponer en el Meadows Museum de Dallas, con su exposición Palabras Vacías (2020), que acaba de clausurarse. Ahora está representando a España en la Bienal de Venecia con su proyecto Corrección, del que nos habla en esta entrevista. Además del proyecto propiamente arquitectónico en el edificio del Pabellón, el artista presenta otro, más lúdico y que tiene premio; se trata de recorrer la ciudad para descubrir un tesoro: seis libros de artista que se titulan Venecia. Con ello, Aballí integra el Pabellón, la Bienal y la ciudad. [Marga Perera. Foto: Maria Dias]