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Inicio » Mercado » Un tesoro «durmiente»

La Magdalena yacente ocupa un lugar central en el canon de la escultura occidental al tratarse de uno de los dos últimos mármoles -junto con el Endymion– creados por el gran escultor neoclásico Antonio Canova (1757-1822). Valorada entre 6 y 9 millones de euros, Christie’s la pone a la venta el 7 de julio coincidiendo con el bicentenario de la muerte del artista. Se trata de lo que en la jerga artística se denomina un “durmiente”, una obra mal atribuida que permanece ocultas durante siglos. Encargada en 1819 por el Primer Ministro inglés, Lord Liverpool, Canova realizó primero un modelo en escayola que dio a conocer en su estudio el mes de octubre de ese mismo año tal como testimonia en una carta a su amigo, el arqueólogo Quatremère de Quincy: “exhibí otra maqueta de una segunda Magdalena, tumbada en el suelo y casi desmayada por el excesivo dolor de su penitencia, un tema que adoro y que me ha proporcionado grandes elogios”. Uno de esos admiradores fue el escritor y poeta irlandés Thomas Moore, quien recordaba que Canova “me llevó a ver su última Magdalena, que es divina: está recostada, abandonada en su dolor; la expresión de su rostro, y la belleza de su figura… en fin, encarna la perfección.”  Mario Guderzo, ex director del Museo Gypsotheca Antonio Canova y del Museo Biblioteca Archivio di Bassano del Grappa ha declarado: «Es un milagro que se haya localizado la excepcional Magdalena yacente de Canova, una obra maestra que llevaba mucho tiempo perdida. El escultor italiano fue un testigo fundamental de su tiempo: fiel al papa Pío VII, solicitado por Napoleón, amado por el soberano inglés Jorge IV y estimado por el coleccionismo europeo. Este redescubrimiento pone el punto final a una historia digna de una novela, de un mármol de indudable valor histórico y gran belleza ejecutado por Canova en los últimos años de su carrera.»