A lo largo de cuatro décadas, Cristina Iglesias (1956, Donostia-San Sebastián) ha forjado un universo escultórico propio, creando entornos inmersivos y experienciales en los que fusiona arquitectura, literatura, psicología, mecánica y naturaleza. Imbuidas de una profunda sensibilidad cultural e histórica, así como una preocupación por el mundo natural, sus obras redefinen poéticamente la relación del espectador con el tiempo y el lugar. Galardonada con el Premio Nacional de Artes Plásticas y el Premio de Arquitectura que concede la Royal Academy of Arts de Londres, entre otros, Iglesias es la artista femenina española con mayor repercusión internacional.
¿Cómo ha recibido la invitación de Rashid Johnson para participar en Directionless? La recibí como algo abierto, todavía en proceso, no como una forma cerrada sino como un espacio que se iba definiendo mientras se pensaba. Rashid planteó un punto de partida muy abierto y a la vez rotundo. Al pensar en los artistas no busqué ilustrar un tema, sino reunir prácticas que trabajaran desde la suspensión y el desplazamiento. Pensé en el Mediterráneo como un escenario líquido de comunicación y diálogo y no como frontera. Los artistas que sugerí vienen de lugares relacionados con el Mediterráneo: Latifa Echakhch, Sigalit Landau, Mona Hatoum, Yto Barrada, Ali Cherri y Rayyane Tabet.
La premisa de la exposición es que nos hallamos en un momento de profunda desorientación. Hay una inestabilidad evidente en el presente, una dificultad para sostener marcos que antes parecían claros. Pero hay artistas y pensadores que tienen ideas rotundas y que tejen hilos que les siguen conectando a su memoria y a un presente incierto. Existe una multiplicación de direcciones posibles, que conviven construyendo otras formas de relación con lo real.
Al hilo de su reciente exposición en La Pedrera, ¿siente que ha habido giros significativos en su propia carrera? Existen proyectos que son transformativos por su capacidad de colocarte en un lugar de riesgo muy emocionante. Mi relación con la obra de Gaudí es muy profunda. Me relaciono con ella desde el interior de sus conceptos y sus giros. Mi exposición en La Pedrera tenía un hilo conductor que iba formando rutas, pasajes, corredores, pozos, patios. Cada proyecto es una oportunidad para ahondar en temas que me interesan. Poder crear lugares en ámbitos de la ciudad que abran portales en nuestra imaginación y forma de entender la vida. Cada vez me interesa más cómo se habita el espacio, cómo se construye la percepción a partir de fragmentos, de umbrales, de transiciones entre diferentes estados. [V. G-O. © Cristina Iglesias, VEGAP, Madrid. Cortesía de la artista y Hauser & Wirth. Foto: Álex Iturralde]












