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Inicio » Mercado » De Barcelona a París via Lamas Bolaño

A comienzos del siglo XX, París era la capital de la vanguardia y artistas de todo el mundo acudían a la Ciudad de la Luz. Entre ellos estaba Casimir Martínez Tarrassó (Barcelona, 1898-1980), que tras formarse en la Escuela de La Lonja de Barcelona se mudó a la París para completar sus estudios. Allí conoció de primera mano las obras fauvistas que agitaban el ambiente artístico en ese momento. Fue ante todo paisajista brillante, con un estilo caracterizado por una paleta enérgica y radiante del que es buen ejemplo Resumen abstracto figurativo, un  óleo pintado en Palma de Mallorca en 1962 y tasado en 20.000 euros, que sobresale en la venta que Lamas Bolaño celebra los días 23 y 24 de febrero.

Casimir Martínez Tarrassó, Resumen abstracto figurativo

Otra ilustre emigrada fue Olga Sacharoff (Tbilisi, 1879-Barcelona, 1950) que llegó a París en 1912 desde su Georgia natal. Su original aportación al movimiento cubista fue elogiada por la crítica y por el poeta Apollinaire. En 1915, huyendo de la Primera Guerra Mundial, viajó a España, instalándose en Barcelona, en el barrio del Putxet, donde viviría el resto de su vida. Esta subasta incluye un delicioso paisaje suyo, Vista de pueblo, que conserva la etiqueta de la Sala Parés y sale a pujas en 9.500 euros.

Olga Sacharoff, Vista de pueblo

En esta subasta también tiene cabida el arte más actual y fresco. Frank Trepax, pseudónimo de Francesc Punsola (Barcelona, 1966), uno de los pioneros del arte urbano catalán, participa con Flink Poid, una tela con spray y cinta adhesiva, creada en 2021, que parte de 1.500 euros. Diferentes épocas históricas y estilos argumentan la oferta de escultura. Del siglo XVII se brinda una conmovedora Inmaculada Concepción de la Escuela castellana, realizada en madera tallada que conserva restos de su policromía original, que tiene un goloso precio de salida de 700 euros. La nota contemporánea la pone Josep Ricart i Maimir (Taradell, Barcelona, 1925-Barcelona, 2020) con Mujer de la mariposa, una terracota patinada en bronce que se vende por 400 euros. Ricart, que se definía a sí mismo como un «artista social del pueblo», no estaba comprometido con ningún estilo determinado y su técnica era figurativa-expresionista. Fue Medalla del Cercle Artístic de Sant Lluc y su obra está en colecciones de España, Estados Unidos, Filipinas y Francia.

Josep Ricart, Mujer de la mariposa Escuela castellana, Inmaculada Concepción

Por su carácter más asequible respecto a la obra única, gráfica permite acceder al trabajo de artistas de renombre con un menor desembolso. En esta subasta están representados autores consagrados como Antoni Tàpies (Barcelona, 1923-2012) del que se ofrece la litografía Mercuri de 1978 (ed. 45/100) editada por Gustavo Gili y valorada en 1.500 euros; también llama la atención un grabado al carborundum sobre papel de algodón de Juan Ripollés (Alzira, Valencia, 1932); se trata de la prueba de artista y arranca en 550 euros.

Antoni Tàpies, Mercuri

El mueble antiguo ofrece la oportunidad de combinar historia y decoración.  En este apartado hay dos lotes que merecen atención especial, ambos datados en el siglo XVIII: un arca de novia (cuya función era albergar el ajuar) realizada en madera de nogal tallada embellecida con decoraciones arquitectónicas en relieve, que cuesta sólo 350 euros. El segundo es una “calaixera” o cómoda catalana, el mueble de mayor relevancia en la casa decimonónica. El que se ofrece, por 740 euros, está elaborado en madera de nogal y cuenta con marqueterías en boj.

Cómoda catalana, S. XVIII

Uno de los puntos fuertes de las subastas de Lamas Bolaño es su selección de joyería. Del catálogo de febrero sobresalen cuatro alhajas de elegancia intemporal: una gargantilla en oro blanco con zafiros azules orlados por brillantes (5.900 euros); un broche-colgante Belle Époque, datado hacia 1910, en oro y vistas en platino con decoración vegetal y diamantes (1.500 euros); así como sendas sortijas, una en oro blanco y diamantes con una espléndida esmeralda central (3.500 euros); y otra, también en oro blanco, con una aguamarina orlada por brillantes (2.100 euros). 

Anillo en oro blanco con esmeralda; Anillo en oro blanco con aguamarina