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    El Museu Picasso de Barcelona: un deseo cumplido

    “Picasso tuvo una relación apasionada con Barcelona”, asegura Emmanuel Guigon (Besançon, 1959), quien, desde hace ocho años, lleva el timón del Museu Picasso de Barcelona. Su colección, integrada por unas 5.000 piezas, es la más completa que existe del período de formación de Picasso, lo que convierte a esta institución, que recibe más de un millón de visitantes cada año, en un centro de referencia para el estudio de la obra temprana del artista. Guigon, que con anterioridad fue director y conservador del Musée d’art moderne et contemporain de Estrasburgo y conservador jefe del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), es especialista en el Surrealismo de André Breton y autor de numerosos libros y estudios. Visiblemente apasionado con su trabajo, nos habla en esta extrevista de la celebración del Año Picasso, con el que se ha conmemorado en todo el mundo el cincuenta aniversario de la muerte del artista, y también de sus planes para impulsar entre los jóvenes investigadores el interés por el universo picassiano.

    Dirige el Museu Picasso desde 2016, ¿cuáles fueron sus proyectos y cuáles ha podido cumplir? Un museo debe tener sus raíces en su historia, en la de su ciudad, la del artista y la de su propia colección. Todo lo que se ha hecho desde que llegué está vinculado a la relación apasionada que tuvo Picasso con su ciudad de adopción, Barcelona. Picasso inició el año 1917 con el estimulante horizonte de colaborar por primera vez con el mundo de la escena diseñando los decorados, el vestuario y el telón de boca del ballet Parade de la compañía de los Ballets Rusos de Serguéi Diáguilev. El montaje se estrenó en París con gran escándalo y a continuación en Madrid y en Barcelona, en el Gran Teatre del Liceu. Picasso, que se había enamorado de una de las bailarinas, Olga Khokhlova, con quien se casaría en 1919, siguió a la troupe hasta España y entre junio y noviembre de 1917 se instaló en Barcelona. Como director del museo, la primera gran exposición que organizamos fue La cocina de Picasso. La cocina es un factor clave de las artes picassianas: pintura, escultura, cerámica, grabado, poesía o teatro… Además, no hay que olvidar el papel de los restaurantes como lugar de encuentro de las vanguardias. Me satisface haber programado muchas exposiciones con los equipos del museo y solamente a partir de nuestra colección. Por ejemplo, Sabartés por Picasso por Sabartés; Pablo Picasso y los editores Gustavo Gili; también la de la donación de la gran especialista en grabado de Picasso, Brigitte Baer. Escritos sobre Picasso; otra sobre los cuadernos del artista, Picasso. Los Cuadernos, y sobre su hermana Lola Ruiz Picasso. Confié ambas exposiciones a Malén Gual. Y el año que viene tendremos una de la Sala Gaspar de Barcelona, fundamental para comprender la recepción de Picasso en España.

    También han hecho exposiciones en el exterior  Sí, por ejemplo, Picasso en Uruguay, que comisarié personalmente a petición de la dirección del Musée National Picasso Paris y acaban de llamarme para grabar una película sobre el 150 aniversario de Picasso; esto es interesante porque hace 20 años comisarié la primera gran retrospectiva de Torres-García en el Musée d’art moderne et contemporain de Estrasburgo, cuando lo dirigía, una exposición centrada en la amistad con Van Doesburg, Mondrian y muchos otros artistas, y la entonces directora del Museu Picasso de Barcelona me propuso hacer una versión para exponerla aquí, cuando todavía no podía ni imaginar que yo llegaría a estar al frente de esta institución, e hicimos una gran muestra con las pinturas murales de Torres-García en 2003. Me apasiona hacer estas cosas, pero no las hago sólo porque me encanten, sino porque deben tener un sentido histórico con una mirada actual y es importante centrarlo todo en la relación de Picasso con Barcelona. Hicimos una pequeña exposición sobre una colección particular con fotografías de Nik de Morgoli, un fotógrafo francés que retrató a Picasso en su taller de la Rue des Grands-Augustins de París junto al objeto surrealista Jamais, realizado por Óscar Domínguez, que regaló a Picasso. Yo fui muy amigo de la viuda de Domínguez, Maud Westerdahl, y he escrito varios libros tanto sobre el objeto surrealista como sobre Domínguez y propuse hacer una muestra monográfica solo con el objeto Jamais, documentos y un libro escrito junto con Georges Sebbag durante la pandemia. A propósito de cosas inéditas, hemos aprovechado para publicar un catálogo razonado, Picasso. Los cuadernos, sobre las libretas de dibujo de Picasso que tenemos en nuestros fondos, algo muy científico, y que ha sido también una exposición. Lo que se conoce, pero nunca se había estudiado tan en profundidad son las joyas de Picasso. En 1936, cuando conoció a Dora Maar, Picasso se lanzó a una intensa actividad de orfebrería. Los broches y colgantes que al principio le regalaba eran objetos que compraba en los mercadillos, a los que añadía un retrato grabado, pintado o dibujado, según su capricho. Más adelante, en los veranos que ambos pasaban en las playas del sur de Francia, recogía huesos, guijarros, vidrios y fragmentos cerámicos, que decoraba a cuchillo o con unas pinceladas.

    El museo ha cumplido 60 años y se ha celebrado el 50 aniversario de la muerte de Picasso Teníamos que posicionarnos a nivel local e internacional con esta conmemoración porque cumplir 60 años nos sitúa como el primer museo de Picasso, anterior al de Antibes, al de París y al de Málaga. Este museo fue creado por  expresso deseo de Picasso, y no olvidemos que el primer cuadro importante que entró en una colección pública internacional está aquí; es Arlequín, de 1917, que Picasso regaló dos años después a Barcelona. Él nunca rompió el vínculo que le unía con sus amigos catalanes aunque no viniera desde 1934 porque prometió no pisar España mientras siguiera la dictadura. Su hermana Lola, que vivía en Barcelona, conservó en su casa unas dos mil obras y a su muerte, en 1958, Picasso decidió pedir un inventario a un notario amigo suyo para identificarlas. Se recopiló toda la documentación para formalizar lo que fue la última gran donación de Picasso en 1970. Para la ocasión se había preparado un evento internacional, que no se celebró como tal porque Picasso se opuso rotundamente por el Proceso de Burgos. Así que medio siglo después, en 2021, con la exposición Lola Ruiz Picasso celebramos el 50 aniversario de esta donación. Es importante recordar también que, a la muerte de Sabartés, Picasso decidió regalar algo único en el mundo: una obra, Las Meninas, que en realidad son 58 pinturas, más los Pichones, joyas de nuestra colección… [Marga Perera. Foto: Carmen Secanella. Emmanuel Guigon posa junto a Las Meninas de Pablo Picasso. Cortesía Museu Picasso de Barcelona]

     

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