“Me han considerado un pintor de la Escuela de París, un surrealista, pero nunca un representante de la pintura que realmente hago y en la que creo reflejar, en gran medida, la poesía de los africanos que vinieron a Cuba que todavía esconde mucho dolor en sus canciones”, así se definía Wifredo Lam (1902-1982), uno de los pintores más fascinantes del siglo XX, que fusionó el modernismo occidental con las tradiciones africanas y caribeñas. Estos días el MoMA le dedica su retrospectiva más amplia hasta la fecha en Estados Unidos. Comisariada por Christophe Cherix, nuevo director del museo, y Beverly Adams, conservadora de Arte Latinoamericano, Wifredo Lam: Cuando no duermo, sueño recorre de la prolífica carrera de Lam, desde 1920 hasta 1970. Esta muestra revela cómo Lam, nacido en Cuba pero que pasó la mayor parte de su vida en España, Francia e Italia, llegó a encarnar la figura del artista transnacional. “Su visionario compromiso por convertir su pintura en un “acto de descolonización”, como él mismo dijo, cambió para siempre el arte moderno. Insistió en situar la cultura de la diáspora en el corazón mismo del arte moderno, no como una influencia periférica, sino como una fuerza central y generadora”, ha resaltado Cherix. Al hilo de esta exposición, trazamos el itinerario vital de este poeta del dolor. [Foto © Michel Sima /Rue des Archives. Cordon Press]







