• Paolo
  • El tapiz de Bayeux: épica bordada

    Por primera vez desde que fue tejido hace casi 1.000 años, el tapiz de Bayeux ha regresado a Inglaterra. Gracias a un acuerdo histórico con Francia, y aprovechando el cierre por reforma del Museo Bayeux, este textil que recrea los acontecimientos previos a la batalla de Hastings y la conquista normanda de Inglaterra, ha emprendido un periplo excepcional (protegido por un seguro de más de 800 millones de libras esterlinas) para hospedarse durante casi un año en el British Museum. Ha habido un largo camino que recorrer desde que Emmanuel Macron anunciara el préstamo en 2018 pues fueron numerosas las voces que alertaron sobre los riesgos del traslado. No obstante, pese a su antigüedad y los avatares de la historia, el tapiz, bordado con hilo de lana sobre tela de lino, ha llegado a nuestros días en un estado sorprendentemente bueno, aunque tiene, tal como pormenorizaba un informe técnico, 4.204 manchas, 9.646 agujeros y 16.445 arrugas. Para instalarlo en su nuevo emplazamiento fue necesaria la intervención coordinada de 100 técnicos. El frenesí por verlo ha despertado una “bayeux-manía” y sólo en los primeros días la venta de entradas ya había generado más de 2 millones de euros.

    Contemplarlo nos acerca a la vida cotidiana de la Inglaterra del siglo XI, y así, además de castillos, guerras y barcos podemos identificar indumentaria, alimentos y mobiliario. El panel central está enmarcado por unos pequeños frisos en los que se describen animales, tanto reales (como aves, leones, perros y ciervos) como fantásticos (grifos y centauros), e incluso aparece la fábula del zorro y el cuervo de Esopo. El friso inferior se reserva para representar a los caídos en el campo de batalla. El resultado es tanto un documento histórico como una obra de arte. En sus 70 metros de longitud se relata, a través de 58 escenas y 626 personajes, un episodio que cambió la historia de Inglaterra para siempre. El año 1066 fue la última vez que el país fue invadido con éxito, siendo la fecha que marca también el comienzo de la monarquía inglesa moderna.

    Sus orígenes siguen siendo una incógnita pues no se sabe con certeza dónde fue confeccionado. Los historiadores han sugerido distintos lugares en ambos lados del Canal de la Mancha. En la actualidad, la mayoría de los estudiosos sostienen que se elaboró en Inglaterra, probablemente en Canterbury, debido a la influencia en su diseño de los manuscritos iluminados realizados en las bibliotecas monásticas de esa ciudad inglesa. También se ha especulado con la identidad del comitente; desde Matilde, la esposa de Guillermo el Conquistador, a Edith, consorte del rey inglés Eduardo el Confesor, pasando por los monjes del monasterio de San Agustín de Canterbury. La tesis más plausible apunta al hermanastro de Guillermo, el obispo Odo de Bayeux, quien lo encargó para la flamante catedral de Bayeux inaugurada en 1077. “El tapiz de Bayeux es uno de los artefactos culturales más importantes del mundo, que ilustra los profundos lazos entre Gran Bretaña y Francia y ha fascinado a personas de todas las geografías y generaciones”, manifestó en un comunicado Nicholas Cullinan, director del British Museum que, como contrapartida, ha cedido a museos de Normandía valiosos objetos, entre ellos el misterioso ajedrez de la isla de Lewis, datado entre los siglos XII y XIII, y la colección Sutton Hoo, que incluye tesoros de un barco funerario anglosajón descubierto en Suffolk en 1939. Hasta el 11 de julio. The British Museum, Londres. [Foto: detalle del tapiz. Cortesía The British Museum / Bayeux Museum]

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