Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia, personalizar y analizar tu navegación, mostrar publicidad y anuncios basados en tus intereses
Si sigues navegando, consideramos que
Para obtener más información entra en la sección de Política de cookies

Inicio » Mercado » La suntuosa colección de Hubert de Givenchy

«Es más que un diseñador; es un creador de personalidad” dijo sobre Hubert de Givenchy (1927-2018) quien fuera su musa y amiga Audrey Hepburn. Junto con la moda el arte fue la otra gran pasión de este referente de la alta costura, nacido en el seno de una familia aristocrática de Beauvais. En los años 50 comenzó su “segunda carrera”, la de coleccionista, reuniendo miles de obras de arte con las que decoró sus residencias del Hôtel d’Orrouer en París, y el Château du Jonchet en el valle del Loira. Los 1.200 lotes que Christie’s dispersará a lo largo de seis subastas (presenciales y online) entre el 8 y el 23 de junio, han sido valorados globalmente en 50 millones de euros. Se licitan casi 200 pinturas de artistas como Joan Miró, Picasso, Max Ernst, Kurt Schwitters o Claudio Bravo; cerca de un centenar de esculturas de nombres como Alberto y Diego Giacometti, Jacques Lipchitz o François-Xavier Lalanne. Y también más de 400 ejemplos de asientos (sillas, sofás y butacas) realizados por los más renombrados ebanistas y diseñadores de los siglos XVIII al XX. Para que un objeto le cautivara, además de belleza, debía acreditar una procedencia interesante.

Así, poseía una consola Régence (60.000 a 100.000 euros) que había sido de su amiga Coco Chanel, o una mesa neoclásica italiana (12.000 a 18.000 euros), que estuvo en la casa de Josep María y Misia Sert. Del “Palais Murat” procedía un jarrón de pórfido (60.000 a 100.000 euros), adquirido por el rey de Nápoles hacia 1780; también una pareja de monumentales candelabros (700.000 a 1 millón de euros) atribuidos a Pierre-Philippe Thomire que estuvieron en el palacio del zar Pablo I de Rusia. El modisto sentía debilidad por los muebles imponentes, especialmente por los grandes armarios y librerías.

“Los muebles, como los objetos, deben ser acariciados, mirados y amados”, aseguraba. Una de sus piezas predilectas era una cómoda atribuida a Josep Poitou (250.000 a 400.000 euros), así como una imaginativa consola “pájaro y copa” de 1976 (400.000 a 600.000 euros) realizada por su querido amigo Diego Giacometti. “Mi vida ha estado llena de sorpresas, privilegios y encuentros (…) mi carrera me ha llevado a vivir con lo que se conoce como el “Tout-Paris”, manifestó el modisto con satisfacción. Figura esencial del mundo de la alta costura y la moda, el nombre de Givenchy encarnó la quintaesencia de la elegancia y el “Grand Gôut” francés.