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    Paula Rego: «El arte es una forma de vida»

    Paula Rego, nacida en Lisboa en 1935, se instaló definitivamente en Londres en 1976, después de haber compartido su residencia entre Londres y Portugal entre 1963 y 1975. Distinguida numerosas veces como doctora honoris causa, es reconocida como una de las grandes pintoras contemporáneas. Recientemente, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía le ha dedicado una gran exposición, comisariada por Marco Livingstone, quien dice: “su arte, como la personalidad compleja de cualquier individuo, ha estado sujeto al capricho de las experiencias que definen nuestras vidas. Queriendo dejar constancia de los momentos definitorios y los ritos de paso entre el nacimiento y la muerte, y de la gama de emociones más extensa, ha garantizado que sus cuadros oscilaran imprevisiblemente de la ternura a la violencia, de la comedia a la tragedia, de lo caprichoso a lo grotesco. Ha hablado de la inocencia y de la experiencia sexual, de la soledad y de la sociabilidad. Hay en ella una nostalgia de la infancia atemperada por el recuerdo frío de su lado opresivo, y por el conocimiento de la realidad ineluctable de las responsabilidades que esperan al adulto. Deteniéndose a menudo sobre las formas de la represión y la tiranía, ha insistido una y otra vez en que la libertad de pensamiento y de acción y el control del propio destino son irrenunciables”. Becada por la Fundación Gulbenkian de Lisboa para estudiar los cuentos de hadas y populares, la fuerza del inconsciente colectivo de los cuentos se convirtieron en una fuente de inspiración futura muy importante. Por ello, aunque su obra tiene múltiples referencias autobiográficas, son referencias tan humanas, que pueden interpretarse como universales; el dolor, la muerte, la humillación, la represión… constituyen experiencias del drama humano, que Rego ha sabido transmitir con una fuerza especial, contando historias para atrapar al espectador, ya que muchas veces se puede sentir identificado. La exposición del MNCARS ha permitido ver los distintos estilos con que Rego se ha ido expresando a lo largo de los años, desde lo caricaturesco a un personal naturalismo. Muchos de sus cuadros han surgido de la literatura. Es interesante la observación de Livingstone cuando dice que “leer el texto conexo que dio origen a una pintura o un grupo de cuadros sin duda puede facilitar la comprensión de la iconografía en todos sus detalles, de la misma manera que conocer la mitología clásica puede enriquecer la contemplación de una pintura del Renacimiento”. La dictadura de Salazar y la penalización del aborto en Portugal han sido situaciones sociales que no han escapado de la crítica mirada de Rego, así como la reciente guerra de Iraq. El feminismo y la crítica social y política son irrenunciables para esta gran observadora del mundo que la rodea, para quien el dibujo es un medio muy importante, ya sea como notas del natural o dibujos de su imaginación, que son una buena base para sus pinturas, en las que la vida real se mezcla con la imaginación y la fantasía. Marga Perera

    ¿Qué es para usted el arte? Para mí el arte es una forma de vida, y sobre todo, dibujar es importante.

    ¿Para qué le gusta explicar historias? Las obras de arte siempre han explicado historias, la mayoría de ellas sobre la religión cristiana. Cuando leemos un libro, entramos dentro de él como si fuéramos uno de los caracteres, y quedamos implicados de esta manera.

    En su pintura, ¿dónde cree que están los límites entre lo personal y lo colectivo? Lo que da un interés para empezar una pintura generalmente es personal, pero la pintura siempre toma su propio curso.

    En arte, ¿cuándo cree que lo personal se transforma en universal? Es sólo lo personal lo que es universal.

    ¿Cree en el arte como forma de catarsis? No, no creo en el arte como un tipo de catarsis.

    ¿Pinta usted personas reales en sus cuadros? Toda la gente en mis pinturas es “real”, porque pinto lo vivo.

    ¿Ve a sus personajes como actores de un teatro del absurdo? Monto las escenas en mi estudio, con accesorios y gente, pero todo es completamente concreto y no como “un teatro del absurdo”. Pintar es algo muy físico y no puede compararse con escribir un guión.

    ¿Es autobiográfica su obra? Sí, a menudo hay referencias autobiográficas en mis pinturas.

    Su estudio en Londres, ¿es como su cuarto de juegos de cuando era niña? Mi cuarto de juegos de cuando era niña estaba lleno de miedos y monstruos escondidos. En mi estudio de Londres soy capaz de mirar tales miedos y monstruos con gran seguridad.

    ¿Qué le atrae más de los cuentos infantiles, la fantasía o la crueldad? Lo que me gusta de los cuentos populares, que no son realmente historias para niños, es que uno puede superar experiencias terribles y salir victorioso.

    ¿Le gustan también las fábulas? No soy muy aficionada a las fábulas, porque son básicamente historias morales.

    De su obra se desprende que es usted una gran observadora, ¿qué le aporta la observación de la vida cotidiana? ¿Se le podría considerar a usted como la Hogarth del mundo actual? No soy, desgraciadamente, tan observadora como Hogarth, porque no soy capaz de estar tan fuera en el mundo como él lo estuvo, yo a menudo encuentro refugio en mi imaginación.

    ¿Qué cree que le une a Goya? ¿Y a Kafka? Yo siempre había pensado que Goya mostraba lo que era verídico en la vida, pero Kafka nunca fue un artista que yo lea mucho.

    ¿Hasta qué punto se siente usted surrealista? Fui educada en el Surrealismo, el libro de Alfred Barr, Fantastic Art Dada and Surrealism, que era un libro fascinante que hasta incluía dibujos de Disney, mi favorito.

    Su obra es como un estudio psicológico de la condición humana, ¿hasta qué punto le interesa el psicoanálisis? He hecho psicoterapia durante muchos, muchos años, y esto da un cierto grado de valor.

    ¿Qué aportaba con el collage a su obra? ¿Por qué dejó de hacerlo? Cuando se deja la escuela de arte, de algún modo, uno tiene que soltarse. Yo estuve muy fuertemente enganchada por algún tiempo, y después, dibujando con mi imaginación empecé a romper revistas y recortar pedazos que podían ser relevantes para la historia que trataba de contar. El placer físico de usar las tijeras y de pegar imágenes para crear nuevas imágenes me daba mucha libertad. Después de varios años, sin embargo, encontré que la técnica del collage había llegado a ser tan académica como lo que había aprendido en la escuela de arte, y sólo una “manera de hacer arte”, lo que se convirtió para mí en algo desagradable.

    En su obra hay una presencia constante de la mujer… Es natural que mis pinturas sean sobre mujeres, porque yo lo soy, y por eso sé muy bien lo que es ser mujer.

    Usted hizo arte de denuncia social y sigue manteniendo su espíritu crítico, ¿qué efecto cree que tiene en la sociedad actual el arte de denuncia? Ser mujer en Portugal cuando yo era joven era muy restrictivo; las mujeres tenían pocos derechos, como los hombres tenían pocos derechos. Yo siempre estaba muy enterada de la injusticia de la situación de las mujeres, y más recientemente cuando hubo el referéndum sobre la legislación del aborto, yo me sentí muy disgustada de que tan poca gente se hubiera molestado en votar, fue entonces cuando hice mis pinturas sobre abortos. Posteriormente, hubo un segundo referéndum en Portugal, en el que estuve orgullosa de que mis pinturas se usaran como propaganda, y la ley pasó a legalizar el aborto el 11 de febrero de 2007.

    ¿Qué papel tiene Lisboa en su obra? ¿Y Londres? El mar y el campo en Portugal, la playa y el mercado, y mi casa en Ericeira, juegan un papel mucho más importante que Lisboa, y Londres es donde yo quiero vivir.

    ¿Se considera artista portuguesa o inglesa? Soy una artista, realmente.

    Paula Rego

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