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Inicio » Mercado » Sagrados y profanos en La Suite

Bajo el título de Imágenes. Lo divino y lo humano La Suite celebra el 5 de mayo una subasta sustentada en más de 200 lotes, con una notable presencia de arte medieval. Entre los más relevantes, se encuentra una tabla pintada por Jaume Cabrera (doc. 1394 – 1432), uno de los más dotados exponentes del Gótico catalán. Se trata de La Virgen con el Niño y Ángeles, estimada entre 35.000 a 45.000 euros, que según el informe emitido por el investigador Alberto Velasco Gonzàlez, es uno de los compartimentos de la predela del retablo procedente de la iglesia del Salvador de Alzina de Ribelles (Vilanova de l’Aguda, Lleida). El cuerpo superior del retablo hoy se conserva en el Museu Maricel de Sitges, mientras que la predela se dispersó en el mercado de arte y antigüedades. Las tablas que la integraban están hoy en diferentes colecciones particulares, exceptuando la Epifanía, que se halla en el Museu Nacional d’Art de Catalunya.

Jaume Cabrera, La Virgen con el Niño y Ángeles

Uno de los escultores más emblemáticos del Gótico, el burgalés Gil de Siloé (1450-1501), a quien la reina Isabel la Católica encargó los sepulcros de sus padres, es el autor de una bella Virgen con Niño tasada entre 40.000 a 50.000 euros, que guarda gran semejanza con la escultura de Santa Ana Triple del retablo de Santa Ana de la capilla de los Condestables de la catedral de Burgos. 

Gil de Siloé, Virgen con Niño

En el apartado escultórico también es obligado hablar de Bernardo Legarda (1700-1773), uno de los imagineros más renombrados del Ecuador virreinal. Entre sus obras más significativas figura el retablo mayor de la Iglesia de la Merced de Quito así como el retablo del Templo de los Jesuitas. En esta subasta se ofrece un San Juan de la Cruz, maravilloso ejemplo de la escultura barroca quiteña, cuyo precio de salida es de 45.000 a 60.000 euros.

Bernardo Legarda, San Juan de la Cruz

Atribuida al veneciano Carlo Saraceni (c.1579-1620), artista formado posiblemente en el taller de Palma el Joven, se licita La Coronación de la Virgen, un óleo sobre cobre valorado entre 27.000 y 35.000 euros. Este pintor estuvo en contacto con el círculo de seguidores de Caravaggio, especialmente con Orazio Gentileschi, y desarrolló una notable aunque muy corta carrera. El mexicano Juan Patricio Morlete (1713-1772) firma el óleo La Madre Santissima del Lume, que sale a pujas entre 20.000 y 30.000 euros y que conserva marco de época. Como indica la experta Rebeca Carretero Calvo en su ensayo La Madre Santísima de la Luz en Aragón, simbolismo de una iconografía jesuítica prohibida: «La devoción a la Madre Santísima de la Luz se inició en Sicilia en los primeros años del siglo XVIII al amparo de la Compañía de Jesús tras las supuestas revelaciones de María a una isleña, como narra José de Tobar en La invocación de Nuestra Señora con el título de Madre Santissima de la Luz, publicado en Madrid en 1751. El hecho fue difundido por los jesuitas italianos en la década de 1730 llegando a nuestro país durante el reinado de Fernando VI.»

Juan Patricio Morlete, La Madre Santissima del Lume

La demanda internacional del pintor Félix Resurrección Hidalgo (1855-1913) no deja de crecer. En 2018, la casa de subastas madrileña Segre remató en 950.000 euros un lienzo que partía de 40.000; y en 2019, el artista hispanofilipino consiguió su mejor marca al adjudicarse por 1,1 millones de euros, en Salcedo Auctions, el cuadro La Pintura. Estos datos bastan para justificar la expectación que ha levantado el óleo La clienta mestiza, firmado y fechado en 1902, que tiene una atractiva estimación inicial de 18.000 a 30.000 euros. Este artista nacido en el seno de una familia adinerada, abandonó la carrera de leyes para ingresar en la Academia de Dibujo y Pintura de Manila. Su carrera tuvo hitos como su participación en la Exposición Universal de París (1889), la Internacional de Bellas Artes (Barcelona, 1891; Madrid, 1892) y la Universal de Chicago.

Félix Resurrección Hidalgo, La clienta mestiza

Un lujoso cabinet Namban del periodo Momoyama (finales del siglo XVI), preciado entre 30.000 y 40.000 euros, lidera la oferta de artes decorativas. Esta arqueta, que se halla en un estado prístino, sin ningún tipo de restauración, fue realizada en Japón en madera lacada y está decorada con hojas y ramas en dorado e incrustaciones de madreperla. Los japoneses realizaron este tipo de piezas exclusivamente para la exportación, al gusto de los españoles y portugueses que accedían al archipiélago, y que se comercializaron a través de las rutas de los galeones que viajaban principalmente desde Japón a Manila y de allí a Nueva México, antes de arribar a Europa. Entre 1545 y 1649 las lacas alcanzaron Occidente y entraron a formar parte de las colecciones de la realeza y nobleza, aunque en ocasiones fueron donadas a conventos e iglesias, en las que se les dio un uso de relicario o arca eucarística del Jueves Santo.Igualmente hay que hablar de un armario en madera tallada, policromada y dorada, realizado en Perú a finales del siglo XVII que acepta pujas entre 5.000 y 8.000 euros. La parte interior de las cuatro puertas está decorada con pinturas que recrean la vida campestre y de caza, y dos curiosas escenas representadas por animales en actitud de humanos, una de ellas semeja un juicio y un ahorcamiento. Este ejemplar puede compararse con el que se conserva en la colección de Vivian y Jaime Liébana en Lima, datado del siglo XVIII, sobre el que la experta María Campos Carlés, ha escrito: “Manos anónimas diseñaron este armario de gran tamaño con exuberancia ornamental, expresividad inédita y armónica distribución del peso compositivo. Se concentraron con notable sentido estético en volcar sobre la totalidad de la pieza los elementos decorativos con rigurosa simetría.”

Cabinet Namban periodo Momoyama